miércoles, 29 de junio de 2022

Transición pacífica en Cuba. Mi proyecto.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez:
Me dirijo a usted por reiterada ocasión y a todo riesgo, puesto que luego de la primer misiva pública que le hice, obtuve por resultado a la par de su silencio, mi expulsión de la UNEAC, organización de la que fui miembro durante treinta años.
Pero me he sentido nuevamente impulsado a escribirle al escucharlo en sus últimas apariciones televisivas expresar la necesidad de atender los planteamientos de la población y, en caso de no poder resolver todas sus inquietudes, al menos explicarles las limitaciones y comprometerse en ayudar a resolverlas.
Lastimosamente, desde las voces del poder prácticamente se desconoce y silencia toda proposición opositora y se le tilda de enemiga o mercenaria, sin tomar en cuenta que los gobernantes inteligentes son dados a escuchar las críticas, prestos al estudio de los análisis y dispuestos a poner en práctica las soluciones certeras cuando encuentran razones en ellas. No es así la terquedad de los autócratas que se creen los más diestros en implementar gobiernos y tener siempre la razón de su parte.
En aquella vieja misiva me quejaba con toda justicia de las tiendas de MLC por no ser la moneda con que se compra en ellas la que recibe el pueblo trabajador de Cuba. Y le recomendaba también abrir francamente la economía sin trabas burocráticas ni demasiados entremetimientos estatales, para que el cubano productor se sintiera estimulado y lo diera todo por producir más y mejor, y así, enriquecerse.
Pero ahí están plantadas las tiendas en MLC y vacías las en moneda nacional, con una galopante inflación. Defenestrar a Murillo y sustituirlo por Gil no ha cambiado nada el resultado miserable de esa gestión, poco se logra con eliminar al aparente culpable si no se elimina la culpabilidad. Y sobre la apertura económica que le sugerí, inventar MIPYMES con lacitos al cuello de los productores por el mítico miedo a que un particular se enriquezca produciendo bienes, tampoco ha resuelto ni va a resolver el problema de la miseria en Cuba, ni el éxodo masivo de nuestros jóvenes. Es un crimen de lesa humanidad que el cubano, para progresar honestamente, tenga que hacerlo lejos de su país.
Recuerdo que terminé aquel mensaje con unos versos escritos en mi adolescencia, que presagiaron lo que unos días después fuera el levantamiento popular del once de julio. Se los repito:
…porque los pueblos que sufren
como la ortiga que llora
cuando de sufrir se aburren
echan veneno en las hojas.
Hasta los más ilusos se percatan y hasta los menos inconformes se suponen que otro próximo 11 de julio va a estallar en breve tiempo a despecho de otra apertura desintegradora de la nación cubana vía Nicaragua y el encarcelamiento de cientos de jóvenes, cuyo único delito fuera gritar en público, sacar un cartel, ser coautor de una canción contestataria o realizar un performance con la bandera cubana. Hasta recuerdo la vez que usted también vistió un pulóver con la bandera de la patria.
Mejor sería poner en libertad de inmediato a todos los presos políticos cubanos, porque son injustos y a usted mismo no le hacen favor frente a otros gobiernos de izquierda que hoy colman el continente y ven en Cuba, Venezuela y Nicaragua una triada de antidemocracias muy dañinas para el futuro regional que pretenden construir unidos. Esos jóvenes presos le hacen mayor daño a su gobierno allí que sacando cartelones en la calle, porque dentro de sus celdas se hacen líderes y no son para obviar ejemplos de presos políticos como Nelson Mandela, quien al cabo de veinte años de presidio derrotó el apartheid, fue presidente de Sudáfrica y brilla hoy como un símbolo en la historia política universal.
La situación del país es insostenible. El pueblo está al borde de otro estallido social y su gobierno no cuenta con recursos –a no ser represivos– con qué resolver este caótico escenario. Es necesario un espacio para los que piensan diferente y proponen cambios.
Solo el reconocimiento oficial de una oposición pacífica con todas las garantías de respeto a sus derechos humanos y el diálogo franco y bien intencionado de ambas partes, podrán abrir el camino de la estabilidad y el bienestar para toda Cuba, pacíficamente.
He aquí mi propuesta:
Para la transición pacífica en Cuba
Pasos previos:
1 Reconocimiento oficial de la oposición cubana.
Si el actual gobierno de Cuba quiere representar una genuina democracia, está obligado a reconocer a la oposición, ya que la palabra "democracia" desde su raíz griega, significa gobierno de las mayorías; por lo tanto, se desprende que cuando haya una mayoría, debe existir, forzosamente una minoría, o el concepto quedaría en un sinsentido evidente.
2 Respeto irrestricto a las libertades de reunión, prensa y manifestación, especialmente a toda manifestación pacífica que sea llevada a cabo mediante consignas, carteles, o cualquier medio masivo de información.
3 Libertad de todos los presos políticos del país.
4 Libertad económica sin ataduras estatales, para los principales campos productivos de servicios y bienes de consumo.
Segunda parte:
5 Consulta popular (plebiscito) verificable por instituciones no gubernamentales independientes, y extranjeras, con solo dos opciones: continuidad o cambio de sistema.
En caso de ganar el cambio:
6 Revocación de la constitución actual, y puesta en vigencia provisional de la de 1940.
7 Creación de nuevos partidos políticos con garantías y prerrogativas.
8 Elecciones en un tiempo no menor de seis meses ni mayor a un año después del plebiscito.
9 Otorgamiento del poder de manera pacífica y armónica a quien resulte ganador en las elecciones.

lunes, 20 de junio de 2022

¿QUÉ PASARÁ EN COLOMBIA?

Gustavo Petro acaba de ganar las elecciones en Colombia. Hay terror en la derecha colombiana y asombro en aquellos que pensaron que el ejemplo venezolano sería una vacuna efectiva contra el chavismo. De todos es conocido que el vencedor de los comicios fue, además de guerrillero, un fanático chavista.
Pero no. Acaba de ganar con más de once millones de votos en unas elecciones limpias, transparentes y pacíficas. Y, sobre todo, aupado por la juventud de ese pueblo.
Cierto es que el mayor peligro para las democracias latinoamericanas radica en la ingenuidad de sus votantes, porque asoman lobos disfrazados de pastores guardianes que, llegados al poder, devoran las libertades y el rico patrimonio de las economías, hasta terminar erradicando por completo los valores democráticos más auténticos.
Por eso no estaría de más para los políticos liberales de nuestro hemisferio, cuestionarse a sí mismos y realizar un estudio más realista del por qué los pueblos prefieren la izquierda en estos momentos, a despecho de los célebres fracasos económicos y falta de libertades que padecen Cuba, Venezuela y Nicaragua; de por qué surgen, incluso, en gobiernos tan importantes para la región como México y Argentina, ardientes defensores de estos sistemas fallidos.
Si es verdadero el dicho "siembre mediocridad y cosechará esclavos", yo no creo que esa tercera parte del pueblo colombiano viva enajenada de la realidad por completo; como tampoco le río el chiste negro a quien me dijo "los latinoamericanos no son vagos…, lo que les sucede es que no les gusta trabajar", porque esos mismos latinoamericanos, no hacen más que llegar a Estados Unidos, Canadá o Europa y crean riquezas que, dicho sea de paso, sirven para alimentar a los familiares que dejaron atrás.
Yo buscaría mejor otras razones. No se pueden ganar propuestas populistas de izquierda con un candidato opositor tan populista como aquel, para nada exento de lagunas políticas y legales, que tan solo contó con el carisma de sus años, su jocosidad y el frágil apoyo de los que temen que Colombia se convierta en una segunda Venezuela.
La izquierda del Foro de Sao Paulo y del socialismo del siglo XXI se las juega todas por ganar terreno; luego de fracasar por la fuerza, algunos han logrado alcanzar el poder mediante las urnas gracias a la democracia, para luego –los más osados- tratar de cambiar las reglas y acabar con ella.
Los partidos y políticos democráticos deberían autoanalizarse con mayor severidad y rigor, y preocuparse más por los pobres de sus tierras, pues siempre serán más, y es por mayoría como se eligen los presidentes en las verdaderas repúblicas.
Ahora queda esperar todo el próximo lustro para evaluar los logros y fracasos de Gustavo Petro, y saber si habrá continuidad o no de su partido Pacto Histórico –pues la constitución colombiana no permite la reelección presidencial–, y observar cómo, durante estos sesenta meses de gobierno que le han otorgado multitudinariamente, el nuevo presidente del país va incumpliendo promesas, multiplicando mentiras y, con la sutileza de un reptil, acaba con una de las más rancias democracias de Latinoamérica. Ojalá ni él mismo, ni Colombia, se lo permitan.

jueves, 9 de junio de 2022

VARADERO SÍ ESTÁ EN CUBA


En mi reciente viaje a Varadero como turista, gracias a la escasez de visitantes del exterior y la elevada inflación que no ha permitido todavía aumentar los ya exorbitantes precios de alojamiento en moneda nacional, disfruté por primera vez las transparentes aguas de sus playas y palpé entre mis dedos esas arenas finísimas que todo visitante después colma de elogios con aire de añoranza.
Nos hospedamos en un hotel de pocas estrellas (dos o tres cuando más) debido a la escueta capacidad de nuestras finanzas, pero con manillitas verdes de "todo incluido". Debo aclarar que las manillitas de los turistas de otros hoteles de mayor categoría, son tornasoladas.
Una amplia piscina con cerveza Cristal "dispensada", que es como se traduce "a granel" y café hasta las diez de la noche cuantas veces lo deseáramos, nos hurtaba de la patria espiritualmente y hubo hasta quien susurró que "Varadero no está en Cuba". Para mayor atención, los camareros son universitarios recién graduados de inglés, que "pagan" sus estudios con esos servicios "sociales", antes de ser soltados al enfrentamiento con extranjeros como traductores.
En Varadero no hay apagones. Y al salir a la calle fue cuando más nos parecía no estar en Cuba: todo pulcro, reluciente, la información accesible…
Los hogares, en su mayoría, viven del turismo. Son chalets de lujo en línea con la época y en perfecto estado de conservación. Pero en Varadero está prohibida la compra y venta de viviendas.
Por allí caminan todavía los carros de los años cincuenta… ¡pero qué carros! Hasta parecen acabados de salir de las agencias. Se alquilan. ¿Para qué hablar del precio! Lo más barato que vi fue el derecho a recibir el beso de un delfín para tomarse la foto: veinticinco pesos.
Pero la reminiscencia de nuestra estancia isleña me la trajo el restaurante del hotel. Éramos cientos de hospedados cubanos, para un solo comedor donde apenas se distinguían uno o dos extranjeros. Si a esto sumamos que las comidas eran en mesa buffet y los usuarios llevaban manillitas de libre acceso, pueden imaginarse las constelaciones de hambrientos haciendo cola en horario de las tres comidas.
Una de mi grupo aconsejó: "Apenas entren, aparten una mesa y vayan ante todo por el postre", porque según parece, sacan la misma cantidad de postres como usuarios acechan para esa comida.
Y era cierto. No solo mi amiga conocía el secreto, porque si acaso una vez logré pescar con qué endulzarme la boca luego de la cena.
Sin embargo, el último día marqué temprano en la puerta del restaurante y aunque no fui de los primeros, al entrar me dirigí a la mesa donde situaban los dulces. Quedaba ya solo uno y delante de mí estaba un señor que le ponía la mano encima, cuando de pronto una cubanita audaz, de esas que popularmente llamamos "coleras profesionales", le arrebató el dulce al pobre hombre y, por si acaso, se lo metió en la boca de un mordisco.
Entonces desperté del sueño y me dije: Sí. Varadero sí está en Cuba.

lunes, 23 de mayo de 2022

LOS VOLCANES DE NICARAGUA

Gran parte de la población cubana vive desinformada. Esta es la palabra que identifica a la perfección a esa gran masa que se queja, sin saber de quién se está quejando, hasta caer en la trampa de que la culpa es de Estados Unidos y del "Bloqueo".
Acoto que ser desinformado nada tiene que ver con ser bruto, ni mucho menos con ser iletrado o de baja escolaridad. La desinformación bien implementada, es el primordial abono de la ignorancia.
Este nutrido grupo poblacional no deja fuera ni a los profesionales del país; aunque debo reconocer que muchos de estos universitarios e intelectuales prefieren caminar como zombis dentro del grupo, con tal de conservar su relajamiento laboral y modestas prebendas, aún estando plenamente informados sobre la realidad del país, y sus causas. Así, con la doble moral que ha caracterizado al cubano medio actual, caminan dentro del rebaño en el más abyecto de los silencios: pero eso es cobardía.
Por eso quiero aprovechar la ocasión para contar el reciente encuentro que tuve con un profesional de la salud que, incapacitado de culpar al "Bloqueo" delante de mí, criticó a los que escapan del país en estampida con el pretexto de que van a conocer los volcanes de Nicaragua y luego arriesgan la vida al cruzar el río Bravo para, al fin, caer en los brazos del "Imperio", cuando aquí hasta la universidad se les ofrece gratis.
Lo dejé fluir, hasta que comenzó a quejarse de los carretilleros ambulantes.
–¡¿Tú sabes lo que es una libra de tomates a setenta pesos?!
Entonces le expliqué que la inflación causada por el "reordenamiento" económico, obligó al campesino a vender por "la izquierda" –pues la estatal Empresa de Acopio le hace pagos irrisorios y demorados– a un primer intermediario que paga el transporte y liquida en efectivo, a diez pesos la libra de tomate. Y este primer intermediario que compra al por mayor, descarga el producto en cualquier esquina céntrica de la ciudad a un segundo intermediario, cobrando el doble y obteniendo una suma igual que la del sacrificado cosechero. Este comprador del mercado, con un abultado costo de veinte pesos por libra y consciente de que se arriesga porque la mercancía puede deteriorarse si no hay rápida demanda, duplica el precio. Y es allí cuando aparece el miserable carretillero que solo alcanza a adquirir unas pocas libras para hacer su día, consciente también de que, si no las vende, pierde su inversión.
—Por eso te las ofrece a ti a setenta pesos— le dije.
–¡Pero es que mi salario del mes no da ni para un quintal de tomates! Yo soy un médico cirujano, un especialista que se sacrificó la juventud estudiando. Yo gano seis mil pesos mensuales. Y hasta ayer creí que había mejorado mi salario.
–Ahí quería llegar– le atajé. Eso que ganas durante un mes, divídelo entre 24 días laborables y el resultado vuelve a dividirlo entre ocho horas —yo sé que un profesional en Cuba no cobra horas extras aunque muchas veces las trabaje. Pero si ese resultado lo llevas a dólares, tomando en cuenta que se necesitan 115 pesos cubanos para comprar un dólar en estos momentos, verás que tu salario es de poco más de 27 centavos de dólar por hora. La libra de tomate cuesta sesenta y tres centavos solamente, pero tú necesitas no menos de tres horas en tu salón de operaciones para adquirirla. La culpa no es del carretillero, ni del vendedor del mercado, ni del transportista, y mucho menos del campesino que sudó la camisa.
Y terminé aclarándole:
–¿Sabes cuánto es el mínimo de los salarios en "el Imperio"?: más de cuarenta veces el tuyo. Esa es la razón por la cual la mayoría de nuestros jóvenes venden hasta su alma por visitar los volcanes de Nicaragua.

martes, 10 de mayo de 2022

Hotel Saratoga

El accidente del Hotel Saratoga pudiera constituir un hito en la memoria histórica de Cuba si se convierte en punto de inflexión ante la rígida política gubernamental.

Solo el hecho de que los medios alternativos, en su mayoría opositores, precedieran a los oficialistas en la triste noticia, debería hacer razonar a la alta dirigencia del país que no están solos en la hegemonía informática, que por otra parte resulta poco atractiva y convincente a la población debido a sus aluviones politizados.

Alguien me comentó que se había desperdiciado una oportunidad más de culpar al "imperialismo" de un "inhumano sabotaje", como cuando La Coubre, porque "los medios enemigos nos dieron alante". Sin embargo, repliqué, en aquella ocasión se buscaba encontrar un enemigo a quien echar la culpa de los primeros fracasos del gobierno emergido en 1959; mientras que ahora debemos ser meticulosos en las inculpaciones, debido a que estamos enfrascados en llorar una tajadita del pastel que el despiadado imperio repartirá en la próxima Cumbre de las Américas, en Los Angeles.

La duda de la población sobre los criterios oficialistas, se resume en el axioma que un vecino del campo, por demás iletrado, me soltó hace años: "Al mentiroso no se le puede creer ni lo contrario de lo que dice".

Antes del azaroso resultado de la explosión de Chernóbil, la dirección del Kremlin miraba desde una altura de supremacía al pueblo soviético. Después de ese y otros sucesos, la evidencia de la necesidad del cambio trajo por resultado –más para bien que para mal– la historia que todos conocemos.

Esperemos que la dirigencia de este país se percate de la realidad cubana de hoy, reconozca la desidia y la ineficiencia que enerva a la mayoría por el hecho de que todos son empleados y se abra en paz al progreso individual; reconozca a una oposición real y multitudinaria –mucho mayor que la de las marchas del primero de mayo–, le permita voz, escuche sus consejos sin odio y promulgue cambios estructurales tan profundos que hagan que "el imperio" elimine el embargo y logren que nuestros jóvenes dejen de arriesgar sus vidas en el Río Bravo como hoy escapan los ucranianos de la invasión de Putin.

 

.  

domingo, 1 de mayo de 2022

"La cultura es lo primero que hay que salvar” Fidel Castro


 

Anoche 30 de junio terminó la temporada de "La panza del caimán" en Teatro Espacio Interior dirigido por mi amigo Mayito Junquera.

El teatro estuvo circunscrito a un personal selecto y culto. No es un teatro para multitudes, porque las multitudes aplauden sin analizar, y la puesta en escena de esta obra obliga a emplear el ciento por ciento de las neuronas para interpretar los gestos y los estrechos parlamentos, no sea se nos escape un precioso detalle.

Solo cuatro actores responsabilizados a representar individualmente un grupo poblacional determinado; por eso, incluso, aparece una actriz con uniforme escolar de primaria. Pero más allá, en la profundidad de la obra con sus oscuros profusos y sus muy enfocadas iluminaciones, hay que escuchar los parlamentos. Parlamentos algunas veces hasta obscenos –copia fiel del cubano de a pie–, que ceden terreno a la mímica comprometida y en ocasiones hacen el juego a musicales de fondo contradictorios al verdadero subsistir contemporáneo.

Pero lo más impactante para mí fue el momento en que el actor principal se acerca al público y, más con gestos que con palabras, descarga en nosotros todo su atrevimiento doloroso, que hasta me dio por sentirme dentro del personaje histriónico. El rostro de Mario tomó matices tan dramáticos y originales que no recuerdo haberlos visto en el cine, en la televisión ni en el teatro. Su descarga de ira, de dolor, de protesta, es tan visceral, que todavía dudo cómo no ha cruzado la raya roja de la censura.

Por eso yo, poco conocedor de críticas teatrales, me he visto impelido a escribir estas líneas; porque creo que sí, que ¡ése es el camino! Ese es el camino para conseguir, mediante la cultura crítica por desarrollar en las grandes masas, la concientización de que transitamos por veredas erradas y que, aplaudir como corderos o escapar por el país de los volcanes es anticultura, y LA CULTURA ES LO PRIMERO QUE HAY QUE SALVAR.   

miércoles, 30 de marzo de 2022

Volodímir Zelenski

 


La tajante respuesta de Volodímir Zelenski al presidente Biden cuando le ofreció rescatarlo del peligro de ser capturado por los invasores rusos: "yo no quiero un aventón para escapar; yo lo que necesito es armas para luchar" pasarán a la historia. Es imposible predecir si Volodímir Zelenski sobreviva o sucumba, pero su nombre y esa frase quedarán estampados en la historia universal quiéranlo o no sus enemigos.

Este joven actor ucranio, devenido en presidente legítimo por más del 70% de la población, se ha convertido en paradigma de valor patriótico. Su nombre repercute hoy en todos los noticieros del mundo, creando un distintivo singular a la hora de inferir el carácter del hombre y la mujer de su país.   

Zelenski y muchos como él, no claudican. Por el contrario, se cuentan por millares los conciudadanos establecidos en diferentes lugares del mundo que regresan a Ucrania bajo el aterrador bombardeo del ejército ruso, para luchar en su tierra. Hasta sus oponentes políticos lo apoyan.

La paradoja está en Cuba, la vez que otro joven, también actor, talentoso y decidido como Zelenski, creó un movimiento opositor para resistir las arbitrariedades del gobierno, y en vez de armas tomó en sus manos una flor blanca. Entonces unos conciudadanos le bloquearon la vivienda en acto de repudio y le echaron improperios y amenazas, mientras otros que simpatizaban con su causa, no se atrevieron a salir de sus casas para darle apoyo. Tampoco apareció un solo compatriota, de entre esos millones que pueblan la diáspora cubana, con el valor solidario de regresar a defenderlo. Entonces nuestro Zelenski sintió miedo y decidió escapar ante la evidencia del fracaso.

Y este es mi cuestionamiento: ¿Cuáles serán los cromosomas que diferencian a los cubanos que escapan en bandadas a riesgo de sus vidas, de los ucranios dispuesto a morir antes de perder la tierra donde nacieron?