jueves, 21 de mayo de 2015

Asesinaron a mi hijo en las calles camagüeyanas

Me es muy difícil escribir. Todos aquellos padres y madres que lean estas líneas, sitúense en mi lugar. Por un minuto solamente piensen que ha sido un hijo suyo el que ha muerto a puñaladas en la calle a manos de cuatro asesinos que ni siquiera lo conocían, que ni siquiera lo hicieron para robarle o cobrarle cuentas. Piensen que el móvil fue matar, el placer de matar. Sitúense solo por un minuto y luego asimilen lo que han sentido en el corazón. Eso es lo que yo vengo soportando y soportaré hasta el fin de mi existencia.

Escribo para agradecer a tantas personas que, dentro y fuera del país, han estado a mi lado en estos días: los momentos más crueles que he sufrido en mi larga existencia. También lo hago para tantos amigos que no se han enterado todavía.

El sábado 16 de mayo, entre las 2 y 40 y 3 de la madrugada, mi hijo de 28 años: joven, hermoso, inteligente y bueno, fue sorprendido por una cuadrilla de asesinos sádicos que, sin otro propósito que el de acuchillar, lo acribillaron a golpes y puñaladas. 46 contusiones encontraron los forenses en el cuerpo de mi querido Mandy. Era un rockero jovial, siempre sonriente. No tenía enemigos. Adorado por las jovencitas más lindas de la ciudad. Regresaba de un festival de rock, en el que debía participar como guitarrista con su grupo a la noche siguiente. Minutos antes de su asesinato conversó con amigos de sus proyectos, de los éxitos que ya iba alcanzando y esperaba superar cada día más, pues ya era un profesional de la música.

Quiero dejar escrito lo que siento en este minuto. Como dije ayer a un sacerdote, estoy bravo con Dios. Y le pregunto: Señor Todopoderoso, ¿dónde estabas a esa hora que permitiste tamaña injusticia? ¿Dormías acaso que no corriste en su ayuda? ¿Qué deudas teníamos contigo? Creo en ti, Señor Todopoderoso, porque lo evidencio, pero dudo de tu bondad y de tu justicia.

A quienes gobiernan mi país y dictaminan las leyes; a los miembros de tribunales que dicen hacer justicia: ¿hasta cuándo habrá que esperar para que hechos terroristas como éste no reciban castigos ejemplarizantes? Los causantes de hechos de sangre van a las cárceles como a becas y allí dentro se forman como licenciados, gozan de pabellones mensuales con sus mujeres, disfrutan pases periódicos y, a la mitad de su condena, si tienen buena conducta se les otorga la libertad "condicional", que muchos aprovechan para volver a matar impunemente, porque ya en Cuba no se aplica la pena de muerte.

La ciudad de Camagüey está electrizada con este hecho. Mi hijo fue la tercera víctima de la pandilla que esa madrugada ejecutaba el delito continuado. Casi a diario surgen en nuestras calles casos como este; pero la prensa, amordazada, no está facultada a difundirlos. Y ocultar la verdad es la manera más sórdida de mentir.

La consternación que hoy me embarga no se apartará de mí mientras yo exista. Pero desde ahora en adelante lucharé con todas mis fuerzas para que las calles de nuestra ciudad sean verdaderamente seguras para nuestros jóvenes, cuyos padres hoy, espantados, los acorralan en sus casas. Hoy me ha tocado a mí. Mañana la víctima puede ser un hijo de ustedes.

Exijamos justicia verdadera. Castigo ejemplarizante.

He sido un fervoroso defensor del derecho a la vida. Pero si es necesaria la aplicación de la pena máxima para salvar a personas inocentes, pues sea aplicada.

 

Pedro Armando Junco

 

martes, 12 de mayo de 2015

VII Cumbre: un canto a la paz

Esperé a que se aplacaran un poco las expectativas sobre la VII Cumbre porque, como siempre sucede, después se cae en un silencio unánime. Ya la cumbre pasó. Ya Raúl y Obama se dieron las manos. Y solo algunos detalles previstos e imprevistos han salido del carril de lo cotidiano. Uno de los previstos fue la "bronca" a puñetazos que un grupo de cubanos progubernamentales propinó a otro grupo de cubanos opositores porque fueron a depositar una ofrenda floral ante el busto del Apóstol en Ciudad Panamá. ¿Qué habría dicho el Maestro si esa imagen sin vida hubiese sido transformada en el hombre vivo que fue hace más de cien años?

Y cuando todas las manos

Son pocas para el afán,

¡Oh, patria, las usarán

En herirse los hermanos!

 

Eso era previsible. Los cubanos progubernamentales no entienden que haya otro pensamiento válido que no sea el suyo, y lo han demostrado a golpes en cualquier sitio, inclusive en una tierra que no les pertenece. ¿Qué ha dicho el mundo?:"Si eso lo hacen en Panamá, ¿qué no harán en Cuba?

Sin embargo, paralelo a esto –y eso sí fue impredecible –, ante los rostros azorados de tres o cuatro mandatarios, Raúl declaró que "Obama es un hombre honesto". ¡Vaya sorpresa luego de más de 55 años! Por fin un presidente de los Estados Unidos es para "Cuba" un hombre honesto.

Se habló de historias reprobables. Más de uno habló de historias reprobables. Pero Barack Obama replicó que él nada tiene que ver con ese pasado y, sobre todo, que ahora es él quien representa a los Estados Unidos de Norteamérica.

Yo lo vi –y pienso que el pueblo de Cuba lo vio –llegar con las manos blancas y las palmas abiertas hacia arriba. Vino a ofrecer, no a exigir. Quizás Carter o Clinton lo hubiesen hecho de la misma manera, pero hay ocasiones en que se les escupe las manos a los hombres de buena voluntad. Para mí la VII Cumbre fue un canto a la paz, porque por primera vez, salvo algunos políticos incapaces de aprovechar las coyunturas, hubo respeto hasta para las políticas de países que no acatan a plenitud los derechos fundamentales de los pueblos, los derechos humanos. Tanto fue así que, aquellos que en el exilio mantienen criterios revanchistas, han criticado incisivamente la postura del presidente Obama.

Pero acá en Cuba, que es donde más importa, el pueblo se llenó de alegría y de esperanzas. Hasta escuché decir –y ese dicho me dejó muy preocupado y perplejo, por cierto –: "Si en Cuba realizan un plebiscito en este momento entre Raúl y Obama, el negro lo gana por amplio margen".

Me dejó preocupado porque, aunque nadie lo dice en público, hay una peligrosa tendencia anexionista en la población cubana en estos momentos. Y el gobierno cubano debe estar alerta sobre esta tendencia, no para reprimirla a golpes como ha sido costumbre desde hace décadas, sino para revertirla con mucho sentido de apoyo a una ciudadanía que solo ve como solución a su miseria marcharse del país en busca de los bienestares básicos que goza cualquier latinoamericano en sus respectivos países.

Para los que observamos entre líneas el desarrollo de los acontecimientos y no el sentido literal de lo que se nos dice por los medios, el proceso continúa con buenos aires. Ya se habla de un ferry que enlazará a Cuba con los Estados Unidos y muchas medidas de apertura más que se irán descubriendo a medida que pasen los meses. "El camino es de varios cordeles de largo". –me dijo un campesino la semana pasada; y luego de una pausa continuó: "Ya dimos el primer paso. Eso indica que estamos aprendiendo a caminar".

 

Pedro Armando Junco

 

 

 

domingo, 26 de abril de 2015

Sobre la Feria del Libro en Camagüey.

Ante todo quiero pedir disculpas a quienes siguen mi blog por tanto silencio. La cotidianidad atenta horriblemente al tiempo que debo dedicar para escribir con lógica sobre un tema. Es la lucha por la supervivencia; que ha de ser la misma en cualquier parte del mundo, no importa el sistema político existente, cuando no se hayan solventadas las carencias materiales del hogar. La tela donde zurcir no ha faltado. Lo que ha estado precario es el costurero.

Los primeros días de abril acapararon mi atención para escribir en mi blog sobre dos asuntos: uno la Feria del libro en Camagüey, en la que realicé varias presentaciones de mi novela y, simultáneamente, la VII Cumbre de las Américas. 

 Sobre la Feria, ya habitual en cualquier sitio del país, debo dejar plasmado mi agradecimiento al Instituto del libro y a la editorial Ácana por el apoyo ofrecido a las presentaciones de 36 hombres a bordo, mi última novela. Si alguna dificultad hubo en la entrega del material se debió a la magnitud del evento con relación al personal de apoyo y las limitaciones logísticas, sobre todo en transporte.

Pero hay algo que no quiero dejar escapar respecto a la población general, ya que también se me hizo evidente en la Feria Internacional de La Habana: ¿Qué buscaba la multitudinaria ciudadanía en estas programaciones?

Los conversatorios y las presentaciones estuvieron permeados por el ausentismo. En conversatorio tan interesante como el del Quijote, apenas una decena de intelectuales que conocían su valor acudieron a escucharlo. En las presentaciones se hizo necesario repartir llamamientos o convocar personal involuntario para llenar espacio; inclusive, ante libros muy promocionados el autor tuvo que acudir a sus familiares, vecinos y amigos más íntimos para dar una idea de conglomerado.

Y a pesar de todo, la gente iba por miles a la venta de libros. Pero, ¿qué libros buscaba el público?: libros infantiles para sus niños pequeños, sobre todo los de colorear. Y, no se extrañen por la extravagancia: ¡libros de cocina! Hubo títulos de cocina que se acabaron antes del mediodía de la primera jornada ferial. En conversación con dos intelectuales sobre este desfasaje poblacional, uno de ellos, Jesús David Curbelo, me respondió riendo: "es que a la gente le encanta la ciencia ficción". El otro intelectual, cuyo nombre no voy a comprometer en este artículo, me explicó cómo el ser humano busca de manera subliminal lo que le urge y, en el caso de los libros de cocina, al tener el ejemplar en sus manos cree haber resuelto la mitad del problema: "ya tengo las recetas; ahora hay que conseguir con qué hacerlas".

También los diccionarios, y un libro que habla sobre monseñor Carlos Manuel de Céspedes tuvieron excelente acogida. Pero es lastimoso que autores como Leonardo Padura y Pedro Juan Gutiérrez apenas aparezcan con textos menores. ¿Por qué no se han lanzado ediciones millonarias de El hombre que amaba a los perros o de Hereje, de Padura?. ¿Por qué no se ha publicado en Cuba Trilogía sucia de La Habana o El rey de La Habana, de Pedro Juan, que pone sobre el tapete la realidad al desnudo de las miserias cubanas? Se habrían vendido todos. Porque la población está obstinada de la misma tonada política de hace cincuenta años.   

Mucho más queda por decirles y proponerles a quienes dirigen la cultura cubana y determinan qué debe o no colocarse a la venta en las librerías del país. Seguramente que estos que determinan los títulos que se pueden vender, son los mismos que inventaron como plato fuerte para la población la croqueta, el picadillo de soja, la mortadela, la masa cárnica, la masa de chorizo, la masa de hamburguesa y todos esos inventos de desperdicio animal, para guardarse los filetes y las palomillas de res, las langostas y los camarones para ellos.

Lo de la Cumbre queda para la próxima semana.

 

Pedro Armando Junco    

 

 

 

viernes, 3 de abril de 2015

La estampida continúa

Si algo positivo debe señalarse del Gobierno Revolucionario de Cuba, es la masificación educacional. No discutamos ahora sobre sus lagunas ni vayamos al sentido semántico de la palabra "educacional", sino sobre sus logros. El cubano actual, en su gran mayoría, es un ente con alto índice de escolaridad. Son millones los profesionales que han roto la barrera universitaria, totalmente gratuita. Tampoco discutamos ahora la manera en que el Estado cubano les cobra sus estudios al ciudadano que llegó a convertirse en médico, ingeniero, abogado, científico, etc., etc., etc. Vayamos directamente a las consecuencias.

Cuba, insisto, es una cantera de personal calificado. Cantera en médicos y otras ramificaciones de la salud, cantera en artistas de calidad en todas sus vertientes, cantera en deportistas de primera línea. Ningún otro país latinoamericano ha conseguido tan alto grado de instrucción como el nuestro. Acaso la más alta dirección del país, décadas atrás, pensó mostrarle al mundo la capacidad del cubano para cualquier ejercicio y ministerio a desarrollar en su vida; y de cierto modo lo ha hecho posible. El fiasco ha estado en no ser capaz de reintegrar ese privilegio a una población que tanto lo necesita.

No quisiera hablar de la educación elemental y media, porque los que vivimos aquí y tenemos hijos en las escuelas lo conocemos muy bien. Educar –y ahora sí caemos en el campo semántico –es no solo enseñar que dos y dos son cuatro. Educar es formar al niño y al joven con valores humanos y cívicos que se reflejen en su modo de hablar, de vestir, de respetar, de ser caballeros y damas, como soñaba el Apóstol. Recuerdo que en mi niñez había una asignatura llamada Moral y cívica.

Un país altamente calificado puede realizar milagros. Y no me refiero a la "Operación Milagro" que ha devuelto la vista a cientos de miles de personas en varios continentes y es digna de elogio, sino a la manera errada de aprovechar sus resultados. Los médicos "internacionalistas" cubanos han sido una fuente económica monumental, pero no precisamente para los ejecutores de la misión que reciben quizás menos del 10% de su sacrificio, ni para el pueblo cubano que ha carecido de sus mejores especialistas y ha tenido que vérselas con estudiantes –muchos de ellos extranjeros –insuficientemente capacitados para brindar una respuesta clínica a la altura requerida. Vale decir, además, que gran parte de esos médicos internacionalistas, por habérseles prohibido viajar con sus cónyuges, a su regreso han perdido la familia. Han cambiado su hogar por un puñado de pesos convertibles.

Políticamente todo iba muy bien para el Gobierno cubano. Inclusive, cuando el entonces Presidente de Cuba calificó a la población profesional como "material humano disponible", la gente no tuvo a mal que lo simbolizaran como un aparato manejable sin sentido propio de dirección. El grado de docilidad y desconocimiento de sus derechos no les permitía avizorar comparaciones, hasta que las nuevas tecnologías irrumpieron indeteniblemente en el país. Y el cubano tuvo acceso a informaciones antes vedadas que ahora nadie puede impedir. Con ese alto grado de escolaridad y un poco de apertura gracias a la nueva presidencia, las memorias flash y los teléfonos celulares, han complicado las cosas hasta para los que defienden a pies juntillas el status quo político actual, pues la más ligera manifestación de opositores es filmada al instante y enviada a Twiter en cuestión de segundos, para ser esparcida en el ciberespacio. El cubano de hoy está informado a plenitud de cómo se mueven las sociedades ultramarinas y cómo se vive mejor en cualquier otro lugar de la Tierra. Ya no solo es una sinrazón prohibir Internet en los hogares cubanos, sino una censura obsoleta y absurda. 

Las consecuencias de todo lo antes declarado son tristes y alarmantes. La juventud cubana hace sus maletas y se marcha a priori. Abandona, incluso, a su parentela cuando no puede llevársela consigo. Esta juventud profesional está hastiada de tanta propaganda inútil y vacía, de tanto engaño económico, de tanta exclusión alimentaria, de tanta rigidez política. Y mientras esto sucede, los países vecinos, sobre todo el gigante del Norte, hacen su pesca a gusto y se llevan nuestros hombres y mujeres más capacitados para que les sirvan en sus territorios definitivamente. Hasta la "hermana Ecuador" está haciendo zafra con nuestros muchachos. La hermana Ecuador aplaude nuestro sistema político y su presidente se arranca la muceta con furia y echa por esa boca lo que sea necesario para defender a "Cuba", mientras le extrae calladamente su personal mejor calificado. Y los cubanos van para Ecuador como aquellos chiquillos que siguieron la música del flautista de Hamelín. Porque en la "hermana Ecuador" se realizan elecciones democráticas con partidos de oposición; porque en la hermana Ecuador un médico gana miles de dólares y no el peso de los cuatro centavos; porque en la hermana Ecuador la gente puede comer lo que le viene en ganas; porque en la hermana Ecuador su señor presidente respeta la propiedad ajena y no impide que el trabajador privado haga su dinero hasta donde su capacidad se lo permita.

Mientras, la nación cubana –lamentablemente –se desmorona, se hace añicos, se difumina. Si esta desdicha nacional continúa, las generaciones venideras verán comunidades cubanas por toda América y otras partes del mundo. Y acá, solitarios, hambrientos y desarrapados, carentes del calor de nuestros hijos y la sonrisa de nuestros nietos, los que no renunciamos a la tierra que nos vio nacer, iremos a la tumba con la única compañía de la soledad.

Pedro Armando Junco

 

lunes, 23 de marzo de 2015

Hablemos un poco de Santiago.¿solamente?

En el número 51 de la revista Viña Joven aparece un artículo de Rafael Duharte Jiménez, intelectual santiaguero de primera línea. Y yo, asiduo lector y colaborador de esa revista desde hace varios años, conocedor de su línea editorial completamente apolítica, quedé sorprendido. Por primera vez en su espacio "Sociedad" alguien habla tan claro y se lanza a fondo en la crítica, porque –dejémonos de simulaciones –sociedad y política son hermanas gemelas.

El título de su trabajo es "El Santiago feo". Y el señor Duharte lleva a cabo un análisis muy concreto sobre las causantes de que a los santiagueros que emigran se les denomine peyorativamente "palestinos".

"¿Existe una crisis en la cultura santiaguera?", se pregunta. Sí, existe. Y ha tenido el valor de señalar vertientes: cine, literatura, música, artes plásticas, danza. No excluye a la prensa ni a la televisión y, además, cita una serie de instituciones que también han sido tocadas por esa crisis. Lo que al señor Duharte le faltó señalar es el nombre de la causante, no ya del problema cultural sino espiritual del pueblo santiaguero, como agregar que es un lamentable desequilibrio nacional.

Si en algo no estoy de acuerdo con la tesis del articulista es en culpar a la población santiaguera por la pérdida de su condición capitalina desde hace varios siglos, cuando pasó a ser La Habana "la capital de todos los cubanos".  Porque luego de aquello Santiago de Cuba fue cuna de hombres célebres, hechos históricos relevantes y un sinnúmero de caracteres que la ornamentan históricamente.

Tengo amistades ilustres en Santiago de Cuba, permanentes allí. Acaso opacadas, como en muchos lugares de la Isla, pero fieles a su terruño. Y he podido constatar personalmente que ninguna otra idiosincrasia nacional es más desprendida y fraterna que la del santiaguero autóctono.

Sé que para Viña Joven, mi revista amiga –tan mía que a ella agradezco más de nueve publicaciones y mi escapada del ostracismo –debió haber sido difícil permitir una crítica que pone sobre la picota a quienes manejan nuestra sociedad desde hace varias décadas. Pero felicito a Viña Joven, porque es la hora de decir la verdad y sacar a la luz los errores que se cometieron y todavía se cometen.

Cuando el amigo Duharte señala que los santiagueros de hoy (no todos, por supuesto) andan sin camisa por las calles, se orinan en las esquinas, ponen música a los más altos decibeles en autos y viviendas, gritan palabras obscenas, echan basura en cualquier sitio y venden alimentos antihigiénicos, hay que responderle que eso no sucede solamente en su querida ciudad; que eso y mucho más es un hábito consuetudinario de todas las ciudades de Cuba, incluyendo a "la capital de todos los cubanos".

Señalar que los carnavales se han transformado en verbenas para esquilmar a la población con la venta de cervezas superlativamente caras y permitir que los merolicos y estafadores hagan su zafra, no es solo un problema santiaguero. Que se asen puercos en púas en medio de la calle en detrimento del asfalto que luego crea un bache seguro, ha sido el producto de una supuesta orientación de cocinar ajiaco popular en la vía pública cuando los festejos por los aniversarios de los CDR, y se acostumbra hacerlo en cualquier parte del país –si se tiene el puerco, claro –.  

En lo que sí estoy de acuerdo es en que el fraccionamiento territorial de la provincia de Oriente ha sido una causante más de esta crisis. Y eso lo han sufrido también, principalmente, las provincias de Camagüey y Santa Clara. No quiero ni pensar que esta medida haya tenido su génesis en la axiomática teoría de Maquiavelo. Pero el tiempo ha demostrado en la práctica que nos estamos dividiendo mientras desde Santa Ifigenia nuestro Apóstol suplica con dolor infinito todo lo contrario. 

¿Por qué "palestinos"? Es cierto que a los camagüeyanos no nos califican igual los habaneros incultos, pero cierta vez en una "guagua" capitalina escuché cuando una señora le recalcaba a mi niña que ingenuamente refirió ser camagüeyana: "Mija, La Habana es La Habana. Lo demás es área verde". Quizás esa señora desconoce que más de la mitad del pueblo habanero tiene sus raíces en tierras palestinas de áreas verdes.

Pero así también se nos divide. Y se nos divide cuando se fomentan contingentes de personas marginales para llevar a la construcción o vestirlos de policías. Y esos policías incompetentes, extraídos sobre todo de zonas rurales, llevados desde Oriente y desde Camagüey y desde otras provincias, cuya cultura choca con la del habanero ilustrado, ha dado lugar al apodo de "palestinos" junto a la presunción de que el resto del país es "área verde". Es hasta desgarrador el momento en que, en el filme Conducta, aquel policía expulsa de La Habana a un coterráneo suyo solo por venir de donde él mismo vino. Es bochornoso para la historia ese decreto que ordena expulsar, como a palestinos, –quizás ese decreto haya originado el despectivo apodo –a un ciudadano cubano de un lugar de Cuba. 

Lo cierto es que vivimos una crisis total de valores. La vive Santiago de Cuba; la vive Cuba en su totalidad. El propio presidente del país hubo de reconocerlo hace ya más de un año, pero nada se ha hecho para revertirla. Computaron 191 formas diferentes de "indisciplinas sociales". 

Algunas de estas indisciplinas pueden solucionarse fácilmente. Poner contenedores de basura pudiera ayudar a que los vecinos de la cuadra no echen los desperdicios en la calle. Crear urinarios puede servir para que nadie tenga necesidad de orinar en las esquinas. Luego de estos cimientos es plausible infligir a los infractores. Permitir a las personar publicar sus desacuerdos no solo podría evitar las manifestaciones callejeras de los opositores, sino ayudaría a los artistas e intelectuales a elaborar una mayor y más exitosa producción porque, como apuntara Martí: "Ni escribe el escritor, ni habla el orador, ni medita el legislador, sin libertad. De obrar con libertad viene obrar con grandeza".

Hay otros vicios que no serán tan fáciles de erradicar; que solo una cultura de punta puede arrinconar en el escenario popular. Pero esa cultura ha de ser limpia, sincera, multitudinaria. Una cultura de amor en las que las iglesias –de todas las denominaciones –pueden –y estoy seguro –desean participar.

No sé si Viña Joven esté dispuesta a publicar esta "bloguería". De hacerlo me sentiré altamente gratificado.

 

Pedro Armando Junco

lunes, 16 de marzo de 2015

Mi hija en sus XIII cumpleaños

A los amigos que siguen mi blog les envío esta foto de mi hija menor el día que cumplió 13 años. Es mi orgullo y una de las más fuertes razones que tengo para vivir.
 
Pedro Armando Junco

miércoles, 11 de marzo de 2015

Frases para recordar

Si algo me permito aconsejar a los noveles escritores es la utilización de las "frases relámpagos". Y si estas frases relámpagos pertenecen a su autoría, mejor aún. Esto puede ser válido tanto para la narración como para la poesía, sin marginar el periodismo.

Soy de la opinión que la literatura actual en nuestro país es entendida erróneamente por muchos autores como la necesidad de ofertar al lector la idea de que quien escribe es una persona de alta cultura, conocedor de un sinnúmero de personalidades –muchas de ellas desconocidas por el gran público –, y citarlas a carretilla con sentencias brillantes, olvidando por completo colocar las propias en el texto que, a fin de cuentas, serán quienes califiquen al autor.

La sencillez tanto en la prosa como en el verso, si está usada con arte, prende por sí sola: "Es tan corto el amor y es tan largo el olvido". Pablo Neruda.

Claro que estoy de acuerdo en que las frases célebres aparezcan metódicamente para calzar el criterio del que escribe, ya que en ellas, por lo general, va implícito el mensaje universal de alguna idea nunca antes dicha de esa manera y que, casi siempre, brinda desiguales vertientes de criterios. Pero la pifia radica en traerlas agarradas por los pelos con el único propósito de mostrar cuánto hemos leído y cuánto conocemos del ámbito cultural.

Nunca he gustado más, sobre todo en mi blog, que colocar citas de José Martí, héroe indiscutible de la Patria, pensador supremo de Cuba y, posiblemente, de toda Latinoamérica. Porque nuestro Apóstol pertenece tanto a la iconografía de los cubanos de izquierda como a los cubanos de derecha dentro del país  y allende el mar. Del lado de acá del Estrecho se le conoce, inclusive, como el Autor intelectual del asalto al cuartel Moncada; del lado de allá, la emisora más odiada por el Gobierno Revolucionario lleva su nombre. Y me gusta citarlo por eso, para que no nos lo tuerzan ni de un lado ni del otro.

Y sucedió recientemente que cayó en mis manos una revista nombrada Convivencia, de perfil opositor, pero con buenos artículos periodísticos. Y al buen periodismo hay que aplaudirlo venga de donde venga, como se ha de echar a un lado el fabricado de consignas gastadas. En esta revista aparece la conferencia magistral del canciller español José Manuel García-Margallo, exponiendo sus experiencias durante la transición en España después del franquismo. Y como en Cuba estamos en período de transición, acéptese o no por los extremistas –el hecho de poder escribir este artículo sin temor a represalias verticales es un baluarte a mi criterio –, no puedo pasar por alto frases que, sin ser propias del canciller, trajo a colación en su discurso.

La primera de estas citas que, a propósito, corrobora lo que acabo de decir, fue una sentencia del novelista ibérico Miguel Delibes: "antes te obligaban a escribir lo que no sentías, ahora se conforman con prohibirte que escribas lo que sientes". Esto nos viene como anillo al dedo, puesto que todavía la prensa cubana continúa permeada por lineamientos partidistas y excluye todo criterio que intente el cuestionamiento más ínfimo. Aún los directivos que tienen que ver con este desajuste antidemocrático no acaban de entender lo provechoso que sería una prensa respetuosa con criterios de oposición a lo mal hecho y a lo mal establecido. Todavía el calificativo opositor –afortunadamente sustitutiva de la anterior: gusano –aparece como un estigma en aquellos que pretenden el entendimiento más lúcido y civilizado. Por eso, la frase de Miguel Delibes escrita en medio de la transición española, tiene para Cuba plena vigencia.

En su conferencia magistral el canciller español descarga un diluvio de conceptos imposibles de reproducir en las escuetas líneas de este enunciado, pero algunos de ellos se revelan inadmisibles a pasar por alto, como es la primacía de la concordia en estrecho enlace con la diversidad de criterios. "Es necesario pasar de un régimen personal a un régimen de participación, sin rupturas y sin violencia".

La reconciliación nacional en España puede servirnos de ejemplo para la futura reunión de los cubanos: ausentes y presentes en la Isla. Y trae de inmediato a colación una cita del historiador y pacifista peninsular Salvador de Madariaga: "Los que antaño escogimos la libertad perdiendo la tierra y los que escogimos la tierra perdiendo la libertad nos hemos reunido para otear el camino que nos lleve juntos a la tierra y a la libertad". Este pensamiento es totalmente lapidario para nuestro futuro.

De esta conferencia, a pesar de traer solo mensajes de reconciliación y respeto en las exposiciones sobre experiencias vividas por el pueblo español luego de Franco, nada supo el pueblo de Cuba. No fue transmitida por la televisión, ni escuchada por la radio, ni publicada por la prensa escrita. Sin embargo, en ella estuvieron presentes altas personalidades de la diplomacia cubana que otras veces vemos pronunciar largometrados discursos en el espacio estelar del noticiero televisivo.

El canciller de España planteó, categóricamente, que no es preciso –para sacar adelante a un país –que toda la ciudadanía piense de igual manera, desee lo mismo, trabaje por lo mismo; sino todo lo contrario: en las argumentaciones disímiles se esconde el éxito, el desarrollo, no solo porque los seres humanos nada tenemos de autómatas, sino porque somos entes pensantes que para nada deben mantener idénticos criterios. En el brillante final de su exposición José Manuel García-Margallo concluye con las siguientes palabras del conocido filósofo y ensayista español Julián Marías:

"Los españoles no estamos de acuerdo –gracias a Dios –. Ningún pueblo lo está. El desacuerdo es inevitable y maravilloso, siempre que no roce la concordia, la decisión inquebrantable de no romper la convivencia"

 

Pedro Armando Junco