lunes, 20 de agosto de 2018

Para el blog

Hoy vuelvo a mi blog. Ya son muchos los reclamos de amigos y familiares que se inquietan a causa de mi silencio. Y tienen razón. Desde el año 2011 nunca estuve alejado de La Furia de los vientos.blog por tantos meses.

Los motivos son varios, incluyendo el tiempo requerido en la preparación y ejecución de mi último viaje a Norteamérica; pero el principal radica en el interés que he puesto para terminar mi novela más soñada, que desde el siglo pasado "engavetada" y marcada por el tiempo transformador, requiere muchos arreglos de estilo, incoherencias y vicios gramaticales. Gracias al concurso de especialistas amigos la estoy corrigiendo y espero tenerla lista para edición dentro de pocas semanas. He pensado siempre que esta obra inédita es la cumbre de mi literatura por llevar dentro muchas de mis vivencias y toda mi filosofía; eso compromete y absorbe mis moléculas prosistas; salir de ese engranaje –sincronía creadora, según término mío– para acometer un determinado texto de opinión, puede desestabilizar el desarrollo coherente del libro.

Vaya este cordial saludo dedicado a los que reclaman mis enunciados sociales carentes de máscaras y doble moral. Mi compromiso con los que siguen mi blog no mermará un ápice, del mismo modo que mi lealtad a la fe martiana en el mejoramiento de nuestra ciudadanía en sus más democráticos postulados.

 

Pedro Armando Junco

martes, 27 de febrero de 2018

Síndrome de la miseria



La gran disparidad entre pobreza y miseria radica en que se puede ser pobre y digno a la vez, mientras que el miserable está obligado a proyectarse en cualquier dirección por abyecta que sea, con tal de sobrevivir.
Hay pueblos donde el hombre pierde toda esperanza de crecer; donde la palabra de orden de sus gobernantes es así, categóricamente: “¡Aquí nadie puede hacerse rico!”, antítesis del proverbio martiano: “Para hacer feliz a un pueblo, hacerlo rico”.
Ese destino de pobreza será eternamente el del pueblo de Cuba según el criterio del Poder: un pueblo que tiene que resignarse no solo a la carencia de desarrollo económico individual, sino a la mansedumbre, a la obediencia y a ser objeto manejable sin la esperanza de que algún día pueda ver cómo toman un rumbo más próspero los hijos de esta tierra.
Esto trae, por supuesto, un insólito camino expedito: la miseria. Y esta, por consecuencia, la descomposición social en todas sus vertientes: vagancia, doble moral, ilegalidad, rapiña y crimen. Por eso Cuba se sumerge, cada día más, en una descomposición social que es la antípoda de aquel hombre nuevo tantas veces proclamado hace 59 años.
Quizás esa sea la causa por la que muchos se adecuan a lo peor. Diría que ya lo están aquellos que lucen pantalones rotos, agujereados, llenos de flecos sucios, alias “ripiaos”, como si de frac se vistieran para asistir a una fiesta o salen de la casa en chancletas “metedeos” y simples camisetas de prenda interior para visitar cualquier sitio público. Otra clara señal del desastre son los grupos cada vez más crecientes de mendigos y alcohólicos que deambulan en las calles y duermen en los parques y las terminales; los llamados “buzos” o “tanqueros” que pululan alrededor de los recipientes de desperdicios y hurgan entre la basura putrefacta buscando alguna lata de cerveza desechada, una botella o cualquier pedazo de metal que luego llevan a los centros acopiadores de materias primas y los liquidan por unos mezquinos centavos.
No es para olvidar el garrote de los carretilleros ambulantes que, ante la urgencia alimentaria de la población, carecen de escrúpulos en comercializar productos alimenticios en mal estado, como es el caso de los expedidores de carne de cerdo que, sin que las autoridades tomen cartas en el asunto, venden a la población carroña de animales muertos por pandemias.
Igual que en pleno siglo XIX el transporte urbano es en carretones de caballos, cuyos excrementos y orina infectan el ambiente y ayudan a la proliferación de enfermedades altamente contagiosas, o en camiones que antaño, cuando la abundancia de los años cincuenta, trasladaban grandes cantidades de reses para el consumo nacional desde los campos hacia las ciudades: esas mismas reses que la población cubana de hoy tiene vedadas consumir.    
Un creyente fanático me afirmó que lo del ciclón Irma ha sido el mensaje del Santísimo, bendito sea Él, como aquella vez que avisó a Lot para que saliera huyendo de Sodoma y Gomorra sin mirar hacia atrás para no quedar convertido en estatua de sal.
Lo peor es que ahora, tanto por mar como por tierra, han quedado obstruidas las añoradas travesías que desde hace casi sesenta años sirvieron de escape a millones de familias cubanas y, en inexplicable paradoja, son hoy las protectoras económicas de gran parte de la sociedad cubana de la Isla con sus mesadas de billetes verdes.
¿En qué momento se tomará conciencia de que el rumbo dictado para los cubanos de a pie –que es la gran mayoría– es el menos propicio para el desarrollo y la felicidad del pueblo de la Isla? ¿Cuando se entenderá que el dogma sordo y ciego de conducirnos como a rebaño de corderos es la causa principal del fracaso económico de la nación, porque en una sociedad donde se restringe el derecho a opinar y a reprender públicamente los errores que se cometen, cierra la oportunidad de hallar otras vertientes más atinadas y saludables y provoca, cuando no es posible la estampida multitudinaria de la población, la corrupción generalizada a todos los niveles?

Pedro Armando Junco

jueves, 8 de febrero de 2018

Consulta popular en Ecuador



El pueblo ecuatoriano acaba de llevar a término una consulta popular sin precedente en su historia y, acaso, en toda América Latina. El actual presidente de ese país: Lenin Moreno, llevó a consulta popular siete puntos cardinales para el futuro de  la nación, con todas las garantías y sin la exclusividad de aquellos nacionales que radican o viven en el exterior.
Tanto la actitud de ese pueblo que votó el plebiscito de manera pacífica y ordenada, como la de su valeroso conductor son encomiables. Y más aún, reflejan una luz a lo largo del túnel de la historia de todo el continente. Una luz que indica el camino propicio a recorrer en un futuro próximo por las otras naciones hermanas.
Nada que envidiar a Suiza con este referéndum. Es la voz de una izquierda segura de sí misma, avalada por normas verdaderamente democráticas, pues para ello no se impuso la coacción, el chantaje, ni alguna forma mal intencionada que se inmiscuyera en la consulta. Incluso, su antecesor y antiguamente correligionario, ahora su antagónico, pudo llevar a cabo el proselitismo por el NO a las preguntas y ni siquiera consiguió alzarse con una de ellas; más aún, el SÍ fue aprobado por encima del 70% de la ciudadanía.
¡Ese es el verdadero Socialismo del Siglo XXI tan clamado por otros mandatarios que, creyéndose dueños de la verdad y la voluntad de sus pueblos, luego de alcanzar el poder, pretender convertirse en presidentes vitalicios y esgrimen cuantas artimañas tienen bajo la manga para hacer creer al mundo que son los mejores y más justos gobernantes!
Es cierto que el futuro de América Latina tiene mucho que ver con la atención a los desprotegidos. También es cierto que, dentro del eslogan de los otros líderes de izquierda, la salud y la educación gratuitas tienen su espacio y eso hay que salvarlo. Pero nada, por generoso que sea, cuando se aplica por medio de la fuerza, es virtuoso. Más cuando, gracias a la globalización informativa de hoy, hasta el último habitante puede conocer que los llamados presidentes de izquierda del continente, han sumido en la miseria los pueblos bajo su custodia o han sido revocados por sospechas de corrupción y manejos inconstitucionales.
Por todo esto, desde la modestia de mi blog, doy un VIVA a Lenin Moreno. Demócrata verdadero, como lo fuera el Apóstol de nuestra Independencia quien odió a las tiranías y a los autócratas hasta su muerte, este señor que apenas puede mover su cuerpo mediante una silla de ruedas, pasará a la historia de nuestros pueblos, como el primer presidente izquierdista que nos enseñó cual es el verdadero camino para llevar a feliz término el Socialismo del siglo XXI.

Pedro Armando Junco

jueves, 21 de diciembre de 2017

Reunión anual del Centro Provincial del Libro y la Literatura

Como todos los años, el Centro Provincial del Libro y la Literatura
realizó su reunión de resumen anual. Asistí como invitado –honor que
me hicieron– y aproveché como observador crítico el desarrollo
cultural literario en los 13 municipios de Camagüey.
En la agenda de trabajo que nos entregaron a cada asistente y luego
fue discutida minuciosamente en ambiente cordial, desvelaron a los
presentes la buena nueva de que ya desde el mes pasado el Instituto
cumplió en 120 % la recaudación de ventas programadas para este año
2017, aunque la editorial Ácana –insigne y única de la provincia y
paradoja aparte– todavía no ha impreso los libros correspondientes a
este año por falta de papel, de las cubiertas y desperfectos en la
máquina impresora.
Se rindió homenaje a todos los trabajadores del Instituto y de la
Editorial que, de manera sobrentendida y encomiable, son el brazo
ejecutor de las publicaciones. Más de un escritor tomó la palabra para
expresar la euforia del éxito económico que ya asoma sus mejores
frutos. La investigadora Elda Cento trajo a colación el tan usado
eslogan de "No te decimos cree, sino te decimos lee…", a pesar de que
a dicho eslogan le falta la coletilla "...lo que nosotros queremos que
tú leas".
Y es por eso, quizás, por lo que varios millones de libros aún
permanecen en los anaqueles de las librerías sin esperanzas de ser
vendidos. Se habló de donaciones de esos ejemplares a bibliotecas y
escuelas; cuestión muy absurda a mi entender, pues libro que no
interesa a nadie, no importa el lugar donde lo sitúes, continuará
empolvándose. La opción de obsequiarlos como regalo, pienso que es tan
fallida como la de donarla a instituciones públicas, puesto que, según
escuché alguna vez a un hombre sabio, "cuando vayas a obsequiar algo
para que se te aprecie, hazlo de un objeto que te duela perder y nunca
de algo que para nada te interese".
Y por fin se habló de entregarlos a MATERIAS PRIMAS como la más
acertada de las soluciones. De lo que no se habló, pero ha quedado
implícito en este discurso, es que hay que publicar libros que la
gente prefiera, que se abran al talento individual de los escritores,
dejando atrás la fracasada política de la censura, y sacar de los
proyectos de edición tanto contenido insulso que, a fin de cuentas,
solo servirá para retornar al mismo lugar de incineración que los
anteriormente citados.
Sin embargo, lo más emocionante de la reunión estuvo al proyectarse un
fragmento de video en homenaje póstumo a José Luis Álvarez, escritor y
entrañable amigo de todos los allí presentes.

Pedro Armando Junco

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Una pequeña gigante


 
Al sur de Camagüey, en una intrincada zona rural del municipio Najasa, creció Inalkis Rodríguez Lora. Allí, rodeada de la exuberante naturaleza del lugar correteó junto a sus padres los exóticos parajes de un terruño que guarda todavía los restos de una cultura aborigen y esconde farallones como Los Callejones del Infierno, que utilizaron los mambises en su heroica lucha por echar a España de sus predios.
Najasa es una tierra fértil, apta para los cultivos e idónea para la ganadería. No está de más recordar que Inalkis, desde muy pequeña, enhorquetada sobre las piernas de su padre, aprendió a ordeñar las vacas de la casa, a dominar el azadón en las parcelas y, más de una vez ayudó a sus progenitores en las múltiples tareas del campesinado.    
Pero también asistió a la escuelita rural cercana a su vivienda. Pequeñita y delgada, pone en duda imaginar aquella chiquilla terminar la secundaria con buenas notas en la cabecera municipal y alcanzar con apenas 17 años su título de técnico medio en veterinaria.
A los veinte años, con apenas 43 kilogramos de peso y 1.51 metros de estatura, esta frágil campesina conoce a Henry Constantín Ferreiro, joven estudiante de periodismo de la Universidad de Santa Clara y se enamoran. A partir de allí comienza a escribir artículos periodísticos de manera autodidacta, acaso asesorada en términos profesionales por su novio –quien ya se había distanciado de la línea intangible del periodismo oficialista– sin desatender la senda sentimental de su amor por la tierra natal y su naturaleza insólita. Mientras Henry sufre la expulsión universitaria y comienza contra él la mano oscura del sectarismo ideológico, ella lo secunda y apoya al ser la primera mujer camagüeyana que escribe artículos de opinión para el también proscrito y recién creado diario digital 14ymedio.
En el año 2013 coadyuva junto a Henry y un estrecho grupo de jóvenes que apuestan por el cambio político, social y económico de Cuba, en la revista independiente La Hora de Cuba; proyecto novedoso en la provincia, pues en esta se publican artículos de opinión totalmente libres, fuera del estrecho marco de la política estatal.
Dentro de estos trabajos, muy críticos, pero nunca de tendencia contrarrevolucionaria como se les pretende tildar, aparece Vacas sagradas, una contundente bofetada en defensa del criador particular de ganado, cuya remuneración en las ventas al monopolio estatal aparece ridícula al comparársele con las grandes utilidades que recibe el Gobierno, sin olvidar la espada de Damocles que pende sobre la libertad del propietario que viole la prohibición de sacrificarla para su consumo. Inalkis desmantela el engaño de la dualidad monetaria en la compra de una res al criador en dos o tres mil pesos solamente, al mostrar una foto de la tarja de la shopping donde se oferta un filete de res a 350 pesos el kilogramo. ¡Con ocho kilogramos de filete vendidos, se le paga el toro al campesino!
Otro artículo suyo que causó ronchas a la dirigencia najasense fue El bosque en los bolsillos, en el cual denuncia la malversación y el talado ilícito de maderas preciosas en el municipio sin que las autoridades tomen cartas en el asunto. Cita a Los Callejones del Infierno como el sitio más arruinado por la tala ilícita; señala los puntos de concreción y almacenamiento de los troncos segados y muestra la foto del lugar donde se elabora la madera preciosa en la capital camagüeyana. En este artículo arrollador Inalkis pone al descubierto la corrupción administrativa con el propósito de que en más altas esferas de poder se tomen las medidas pertinentes.
Zoológicos o prisiones y Animales peleando gallos son otras dos exposiciones en defensa de los animales. La primera es otra denuncia al mal estado de los animales en cautiverio a orillas del río Hatibonico en el Casino Campestre camagüeyano. La segunda es su repudio a las peleas de gallos ya oficializadas, y su agudeza en la siguiente frase lapidaria: “En Cuba se puede prohibir la libertad de expresarse, pero no se quieren prohibir las peleas de gallos”.
Por estas pequeñas nimiedades críticas, dignas de ser encomiadas por la prensa oficial y la dirigencia partidista, el nombre de Inalkis Rodríguez Lora aparece en muchas asambleas municipales señalado como una de las principales opositoras de Camagüey. Se le estigmatiza quizás por ser la esposa del también “principal” opositor camagüeyano, creador de una revista “disidente” en cuyas páginas ni siquiera aparecen criterios políticos a no ser el atrevimiento de escribir en ellas lo que los medios informativos del país tienen como estilo reservar.
Inalkis Rodríguez Lora es, así de sencillo, una fehaciente ecologista, defensora de la Naturaleza y de La madre tierra. En vez de intentar denigrarla, debería ser escogida para terciar en convenciones defensoras del medio ambiente; y no estaría de más ofrecerle respaldo oficial para intervenir con autoridad en sus enfrentamientos contra el delito ecológico.       
Sin embargo, para quienes tanto la odian, ahora Inalkis, aquella pequeña estatuilla del campo, le ha parido una hija a Henry Constantín Ferreiro, el opositor proscrito vicepresidente regional para Cuba de la SIP, quien tiene vedado salir del país a pesar de que el General Presidente derogó la exclusividad de la carta blanca. Les ha nacido una bella criatura que lleva por nombre Rosslyn María, idéntica a su madre y pequeñita de cuerpo como ambos padres; pero que ha de ser la continuidad de la rebeldía ante la injusticia y lo mal hecho. 

Pedro Armando Junco

jueves, 9 de noviembre de 2017

Mi setenta cumpleaños


 

Este 6 de noviembre, cumplí setenta años. Muy buena fecha para reflexionar. Si miramos hacia adelante solo vislumbraremos los últimos años que nos quedan, los ataques achacosos propios de la vejez y la entrada en una nada inescrutable que –estoy casi seguro– culminará con la liberación de miríadas de trillones de átomos convertidos en células que, ahora, misteriosamente agrupas nadie sabe por quién ni por qué, conforman mi persona y mi personalidad.

Pero si volvemos la vista hacia atrás podremos ver claramente el camino recorrido con su invaluable riqueza en experiencias y en acciones. Para las acciones malas, que siempre las hay, es el tiempo en que comienzan a golpearnos la conciencia –por eso los tiranos sufren tanto en sus últimos momentos–; pero las acciones buenas acarician nuestro espíritu con satisfacción: la honradez, la sinceridad, la utilidad como virtud que tantos amigos nos permitieron conquistar, tantos amores inolvidables que complacer, tantas intenciones de justicia que sugerir, junto a una descendencia saludable y plena de integridad y decoro.

Cuando la luz del Cielo nos ha premiado con la virtud de poder escribir nuestras vivencias, entonces el alivio espiritual es más denso y la realidad de la muerte cercana es menos pesada. Al menos quedará nuestra huella por algunos años, quizás por algunas décadas. Porque hay algo que la parca no se puede llevar, y es el recuerdo nuestro en la memoria de los vivos.

Sin embargo, al margen de estas palabras metafísicas, un tanto melancólicas, quiero por este medio dar las gracias a todos aquellos que me felicitaron por mi cumpleaños setenta y hacerles llegar de vueltas mi compromiso a continuar en Facebook y en mi blog La furia de los vientos vertiendo criterios que solo serán granitos de arena, pero concisos y bien intencionados, para el futuro de la nación cubana.

Pedro Armando Junco

 

miércoles, 4 de octubre de 2017

El país de los geriátricos

Vigorosa campaña oficialista se ha llevado a cabo últimamente por los
medios de difusión sobre reuniones y conferencias de alto nivel sobre
el extraordinario envejecimiento de la sociedad y la exigua tasa de
natalidad en el país. El noticiero nacional se hace eco en la voz de
quienes cubren los eventos con notas informativas que hacen llegar al
televidente las razones por las que casi un cuarto de la población
cubana rebaza los sesenta años de vida y las féminas reducen la
procreación.
En la voz de estos periodistas no se hace esperar el razonamiento de
una de las principales razones: la esperanza de vida del cubano que
alcanza casi las ocho décadas de existencia. Y, por supuesto, el
cuidado de la salud "gratuito" y de "elevada calidad", que permite tan
alto índice para una comunidad del tercer mundo.
Por razones de capacidad en el artículo no se cuestiona si en realidad
la salud resulta gratuita al pueblo, ya que sobran razones para no
creerlo, como tampoco la calidad de nuestros centros y especialistas
del ramo que dejan tanto qué desear; ni hay espacio suficiente para
debatir por qué Cuba es hoy un país "tercermundista". Cada réplica
ofrece holgura a una triada de enunciados diferentes.
Lo importante ahora está en investigar por qué en Cuba solo van
quedando ancianos de retiro y las mujeres jóvenes no paren. Echemos un
vistazo a la otra cara de la moneda con que la prensa oficial presenta
este fenómeno.
Es cierto que los cubanos de hoy duran más sobre la tierra, al margen
de los que mueren asesinados o por accidentes, dos razones estas muy
acrecentadas a partir del triunfo revolucionario. Y es cierto también
que la medicina del país ha contenido múltiples enfermedades
infectocontagiosas por medio de la vacunación general desde el
nacimiento de un bebé y el seguimiento meticuloso en cada ciudadano.
Hoy el cáncer en muchas de sus facetas está siendo dominado con
eficacia por cirugías y quimioterapias modernas y los problemas
cardiovasculares roban menos vidas gracias a la intervención
quirúrgica, medicamentos más efectivos y aditamentos de última
generación como el marcapasos, el desfibrilador, etc. Pero lo que no
se puede obviar en este análisis es que la medicina moderna ha
evolucionado en todo el mundo de sesenta años acá, y hasta el país más
retrógrado cuenta hoy con el desarrollo médico de la ciencia. No se
puede anclar la medicina actual en los años cincuenta para compararla.
Pero lo que escapa al ojo miope del periodista oficial es la estampida
de millones de cubanos hacia cualquier sitio del mundo, por escurrirse
de un sistema monolítico que desconoce las aspiraciones individuales
de cada habitante. Y este sistema monolítico que basa sus lineamientos
en que "aquí nadie puede ser rico" –salvo sus dirigentes, claro– ha
obligado, sobre todo a la juventud que aspira a una vida mejor, a
marcharse de Cuba y soportar con estoicismo las penurias que todo
emigrante sufre por el vacío de la Patria con tal de poder
desarrollarse según el potencial de sus capacidades. No hay que ser
especialista en aritmética para entender que al marcharse los jóvenes,
el por ciento de ancianos aumenta y los nacimientos se reducen porque
los viejos no procrean.
Si a esto, que ya es mucho para entender el porqué de la crisis, se
añade la "liberalidad" del aborto en el país, ¿cuántos millones de
niños que pudieron nacer fueron asesinados por el escalpelo y la
cureta del médico en los salones de interrupción de los hospitales
cubanos?
Y como colofón a esta crisis, el proselitismo de la homosexualidad que
lleva a cabo en toda la Isla la hija ilustre del presidente Raúl
Castro, ayuda en gran medida a la falta de natalidad en la población.
Si, como muchos de ellos esperan para años futuros, la mitad del
pueblo de Cuba sea homosexual, se le dará el golpe de gracia a la
nación cubana, pues como es fácil entender, macho con macho y hembra
con hembra, no engendran.
Hay dos detalles muy curiosos que de cierta manera tienen que ver con
la longevidad de la ciudadanía: la escasa alimentación y el poco
trabajo. Quizás alguien piense que es una ironía; pero no, es cierto.
Y se ejemplifica con los anacoretas y sabios de la antigüedad que
apenas se alimentaban dentro de una cueva y duraban muchos años. La
abstinencia los mantenía muy delgados, pero saludables. A los flacos
–y hágase un estudio sobre los alcohólicos callejeros– no los ataca la
hipertensión, ni la gastritis, ni muchas otras sintomatologías que
acosan a los obesos y "bien comidos". Hay personas muy cercanas a los
noventa años que se mantienen libres de todas las enfermedades por
comer poco. Hasta el cáncer y la gota, según estudios especializados,
atacan con mayor frecuencia a los comedores de carne roja. ¡Pobres
nuestros ministros!
El otro detalle es que el pueblo de Cuba aprendió a no trabajar duro,
a no ejercitar los músculos en labores sofocantes, a permanecer detrás
de los burós, o como custodios, inspectores y policías. En este país
la mayoría poblacional vive del "invento". Y qué decir de los
"mueleros", que son los dirigentes inferiores que se la pasan en
reuniones proselitistas y por nada del mundo se agachan a sembrar un
boniato. Hablo también del cubano de a pie que descubrió hace tiempo
que lo engañan con la doble moneda, cuando le pagan con un peso que
vale cuatro centavos y en desquite no "pincha". Hace como que trabaja
de la misma forma a como el Estado hace como que le paga. Y la holgura
también es calidad de vida. De aquí se desprende otro fenómeno que
agobia al país: la miseria económica, porque como bien me dijo una
estudiante del pre: "El único sitio donde "éxito" va delante de
"trabajo" es en el diccionario".
Por eso, no importa lo que pretendan hacer creer al pueblo ingenuo por
los medios informativos afines al Gobierno, el envejecimiento
poblacional de Cuba y el índice de natalidad en vertiginosa picada,
lejos de ser una ocurrencia casual de la sociedad, se debe a los
errores administrativos y políticos de un sistema incompetente que,
tarde o temprano, se difuminará si no realiza cambios profundos e
inteligentes.

Pedro Armando Junco