martes, 19 de octubre de 2021

15N: LA PRÓXIMA JUGADA

Ante la táctica del régimen de convocar a un Día de la Defensa Nacional para el 20 de noviembre, militarizando el país y contrarrestando la propuesta de miembros de la sociedad civil cubana para manifestarse en esa fecha, las entidades convocantes de la marcha, Archipiélago  y el Consejo para la Transición Democrática en Cuba, acordaron adelantar cinco días el evento.

Esto demuestra no solo una hábil jugada sin precedentes en el tablero político de la oposición, sino la certeza de que hoy la disidencia cubana posee un equipo de jóvenes talentosos y valientes capaces no solo de aglutinar a todas las tendencias opositoras al régimen, sino de ejecutar movidas espectaculares que los ponga en jaque.

La marcha del 20 de noviembre en reclamo de libertad para los presos políticos y en defensa de los derechos ciudadanos, ahora convocada para el día 15, llama a toda la población dispuesta a acompañarla, preferiblemente vestidos de blanco, con las manos limpias y en cualquier lugar dentro y fuera de Cuba. Su objetivo es mostrar al mundo el verdadero sentir del pueblo cubano en contraposición al discurso oficialista.   

Entre las principales razones del ahora 15N está también la necesidad de una apertura auténtica en la economía del sector privado que permita al pueblo la producción sin trabas burocráticas para enfrentar el déficit de alimentos, bienes y servicios que hoy lastyran hasta la miseria a todos los cubanos; el reconocimiento a la sociedad civil de existir oficialmente como grupo opositor con voz propia, dispuesto a canalizar soluciones, mediante la salvaguarda y garantías constitucionales que marca la ley y la demanda de un pleviscito que permita al pueblo decidir con entera libertad si desea continuar bajo un sistema comunista de partido único.

Así lo dejó claro en su alocución este viernes el dramaturgo Yunior García Aguilera, líder de Archipiélago, y quien ha devenido en una de las principales voces de la lucha cívica en la isla.

El régimen cubano, en vez de combatir las causas que han llevado al pueblo a las protestas del 11 de julio y que conducen ahora al 15N, combate a los protestantes, en una muestra de impotencia que nos hace cuestionar la verdadera fuerza de sus piezas en un tablero gastado por más de seis décadas.

Pueden aplastar, nadie lo duda, la marcha que ya reúne a activistas de Pinar del Río, La Habana, Villa Clara, Cienfuegos, Nuevitas (Camagüey), Las Tunas, Holguín, Guantánamo y Santiago de Cuba (donde no fue aceptado el documento de solicitud). El poder represivo, lo mostraron el 11J, les sobra ¿pero acaso no se han dado cuenta de que ya no se trata de la oposición contrarrestando al poder, sino del poder maniobrando contra la oposición? La iniciativa es nuestra, y por tanto la próxima jugada.

Fuga de la prisión: el caso de los 11


El cacareado anuncio de que el equipo sub-23 de béisbol iba por medallas al campeonato mundial celebrado en Hermosillo, México, ha resultado en un contundente revés para el politizado deporte cubano. Un total de 11 peloteros, casi la mitad del equipo (24), han abandonado el hotel donde se hospedaban en la ciudad mexicana para trazar nuevos derroteros en sus carreras deportivas.

De poco sirvió el termómetro político que defenestró a valiosos prospectos jóvenes de asistir al evento, por temor a que desertaran; de más está especular cuántos requerimientos, investigaciones y hasta amenazas habrán tenido que soportar esos muchachos, con tal de conseguir la inclusión en el equipo. Es de imaginar cómo más que atletas tuvieron que convertirse en actores, para llevar a escena un teatro que fuera capaz de convencer a los gendarmes de la Seguridad del Estado, fundamentalistas revolucionarios capaces de todo antes que "traicionar a la patria".

La "patria" de ellos, que excluyen a unos en pos de otros que mantengan su slogan de una nación donde se forman atletas perfectamente ideologizados, para "ponerle corazón" a un régimen que creció sin ese órgano vital, a despecho del futuro de todos.

Para colmo, la fuga de los 11 sigue en línea recta la de voleibolistas menores de 21 y la de las promesas del atletismo hace apenas semanas. Los jóvenes ya no juran y perjuran por la revolución, ya no nombran el innombrable dictador cuando agradecen sus medallas, Aparecen en cambio Dios, el pueblo, la verdadera patria en sus dedicatorias, a pesar del manido y descarado discurso del oficialismo de que la "fuga de la prisión" es, como el serial norteamericano, culpa del sistema yankee.

Este golpe, si no significa el knockout final a las competiciones de nuestros atletas fuera de la isla-cárcel, representa, sin dudas, el más contundente conteo de protección. Y para los que observan detalladamente el orden evolutivo de nuestra diaria cotidianidad, el aviso de que el desenlace está cerca.

 

 

 

 

El día de la caldosa


Durante décadas en Cuba, un día como hoy representaba una fiesta nacional; no tanto por la inyección propagandística, desde luego, sino por aquella famosísima caldosa.

El presidente de la cuadra –quiero decir, del Comité de Defensa de la Revolución (CDR)–, luego de una miserable recolección de dinero entre los vecinos, aparecía con una calabaza, una mano de plátanos burros, algunas mazorcas de maíz, yucas, más unos huesos trasquilados; le pedía el caldero mayor al vecino que lo poseía –no olvidemos que el presidente del CDR conoce hasta dónde el jején puso el huevo en su cuadra– y armaba una fogata con leña allí mismo en la calle.

Resulta hasta graciosa la paradoja, al recordar el gentío reunido con algunas balas de cervezas de termo celebrando un aniversario más de una organización fabricada para vigilarlo; y más aún la euforia de los revolucionarios ignorantes, en su afán de ayudar a destruir el asfalto de su calle, puesto que hasta los niños conocen que el asfalto es petróleo, que el petróleo arde y que, hasta hoy, en cada sitio donde se armó una fogata cederista, quedan como lunares indelebles esos huecos bachosos en el rostro de una ciudad que alguna vez sufrió varicela. Claro, hablo de la parte de la urbe que goza del privilegio del asfalto, aunque sea de maquillaje.

Sin embargo, y a pesar de que todavía existe esta lamentable organización creada para, al decir del dictador, informar sobre lo que el vecino hace, la caldosa del CDR falta hoy en las cuadras sin que sea sorpresa para nadie.

No la hay porque una mazorca de maíz, cuatro yucas, una calabaza, una mano de "burros" y una bala de cerveza de termo, es un sueño para los cubanos en la actualidad. Pero no es solo eso, no hay caldosa –y quizás muchos jóvenes no la han visto nunca en una celebración cederista– porque no hay fiesta nacional, porque la inyección propagandística es imposible de creer y porque el deseo de vigilar, como dice la canción más reproducida en Cuba, "se acabó".

LA INERCIA QUE NOS ARRASTRA A TODOS


El cubano de hoy mira escapar sus días en continua inercia. Su cotidiano vivir se reduce a largas colas frente a las farmacias con el anhelo de encontrar algún medicamentos indispensable antes de que se acabe, en buscar el pan diario que ahora cuesta veinte veces más, en correr hasta la bodega cuando se entera que llegaron los cinco huevos que le tocan al mes, o lo que aparezca; para luego regresar a la casa antes del toque de queda que lo convierte en recluso, para soportar estoicamente un apagón de cuatro a seis horas cuando más falta le hacía el fluido eléctrico.

Es una supervivencia basada en ilegalidades, fraudes o prebendas. A esto podemos agregar la carencia total del transporte público y limitación del privado, el insuficiente suministro de agua potable, el cierre de los comercios. Pero, además, Cuba es hoy un conjunto de tierras improductivas por la centralización estatal que anula el incentivo de trabajarla, ciudades de estructuras ruinosas por falta de materiales y la sujeción de normas burocráticas que frenan la autogestión de los propietarios de viviendas para repararlas, las calles y carreteras deterioradas por el abandono…

¡Y la mentira! Esa prensa oficialista que no se respeta ni a sí misma, como se hace palpable en cada una de sus manifestaciones.

Los médicos están agotados, los intelectuales se cansaron de atemperar una utopía surrealista, la gente de la calle abandonó su "patria o muerte" y grita ahora, sin miedo, PATRIA Y VIDA.

¿No fue esto más que suficiente para lanzarse a la calle el once de julio? ¿No lo sigue siendo?

Ante todas esas razones, hay una inquietud novedosa que se manifiesta paralelamente a la ausencia del miedo: el deseo de la libertad. Esa libertad coartada con violencia por más de 62 años, pero apercibida ahora como viable por una generación de jóvenes mejor informados y menos temerosos que los de las anteriores.

Esa generación fue la que se echó a las calles el once de julio y que, si no se ejecutan cambios fundamentales –¡no cosméticos!–, volverá a salir con mayor empuje y consecuencias imposibles de vaticinar. Pero, ojo, no será la única, pues la ley de la inercia nos arrastra a todos, quien sabe si también a la libertad.

¡Cuidado, Mexico!

El medio centenar de personas convocadas para silenciar la manifestación de cubanos que protestan contra la visita de Díaz-Canel a México, es solo la punta del iceberg de lo que pudiera suceder en ese país si el pueblo y los poderes judicial y legislativo se duermen con los cantos de sirena de una supuesta "democracia comunista".

Que civiles salgan a la calle a ofender, golpear y encarcelar a manifestantes pacíficos es una normalidad sórdida, pero real y comprensible en Cuba por sus más de seis décadas carentes de derechos. Pero que suceda en México resulta una aberración frente a la democracia de ese país. ¡Abran los ojos, hermanos de México, porque Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no es José Mujica!  

El actual presidente de México se ha prestado al juego macabro de disfrazar y tergiversar las evidencias del fallido régimen cubano, ¡quién sabe con cuáles intenciones! Para disimular su adherencia, en el discurso de bienvenida a Díaz–Canel hasta propuso el diálogo… Y sería bueno preguntarle a AMLO: ¿con quién el diálogo, si en Cuba todo el pueblo es comunista según la opinión oficial; si en Cuba no existen opositores, sino "grupúsculos de confundidos y delincuentes" ?

Pero en Cuba la verdad se ha evidenciado después del once de julio. Ahora no pueden negar al mundo que los cubanos exigen libertad. De allí el pensar que, seguramente en el claustro maléfico de sus conversaciones secretas, se trabaje una salida creíble para el mundo exterior y continuar de ese modo en el poder. Y la salida más propicia parece ser el falso diálogo que López Obrador propone y que el régimen cubano estará dispuesto a efectuar siempre que sean ellos quienes escojan a los contendientes. Se realizarían algunos cambios cosméticos, se aplacaría la contundente posición de repudio del mundo libre –ahora sumada la Unión Europea– y los barrigudos gobernantes cubanos se mantendrían en el poder otros "sesenta mil milenios", como mal gorjea la canción.

Y este complejo panorama, despejado en parte para el sueño de libertad en Cuba con los miles que protestaron en el 11J, con los miles que lo han hecho durante décadas en la isla resistiendo represión, persecución y cárcel, con los cientos que lo hacen en el exilio frente a las embajadas cubanas, con la decena de personas dignas que lo hacen por estos días en México, es solo una parte del peso que soportamos los cubanos por no haber abierto a tiempo los ojos.

Cuidado, México, porque las dictaduras son un mal contagioso y el peor perjudicado es siempre el pueblo.

sábado, 4 de septiembre de 2021

DE CÓMO ATRAER A UN FUMADOR POR SEÑALES DE HUMO

Esta mañana, cuando salí en la moto hacia el mercado El Hueco, en mi querido Camagüey, al cruzar frente a diferentes bodegas me llamaron la atención unas colas enormes de personas desesperadas por adquirir lo que se estaba distribuyendo. Se aglomeraban sin tomar en cuenta el peligro inminente de la covid-19.

Al tercer gentío que vi, me picó ese bichito que todo cubano lleva dentro, y me detuve. Me acerqué a un señor añoso para informarme y le pregunté:

–¿Qué mercancía tan importante trajeron a las bodegas hoy, que la gente se discute el turno para comprar?

Echó una mirada sonriente por sobre el nasobuco y casi grita:

–¡Cigarros! Ahora los cigarros vuelven a venderse por la cuota. Dos cajetillas, a diez pesos cada una, por núcleo familiar, una vez al mes.

Sin haber podido salir del asombro y la especulación de cuánto pueden alcanzar dos cajetillas de cigarrillos para toda una familia durante un mes, y de que el cubano de a pie se arriesgue a la infección del coronavirus, ya no solo por buscar alimentos, sino también por satisfacer un vicio dañino como es el tabaquismo, me sentí degradado emocional y moralmente.

Me invadió una transformación diabólica en el espíritu y regresé a la casa convertido en otro depredador más de esos infelices corderos víctimas de la manipulación y el chantaje y, aunque mañana ha de dolerme, puse en práctica esa idea satánica a las que estamos acostumbrados en Cuba.

Con el diablo en el cuerpo, recordé que el mecánico de mi motocicleta es un fumador empedernido. Desde semanas atrás lo estoy llamando por teléfono para que venga y le haga mantenimiento al equipo; pero no lo hace, siempre bajo una disculpa aleatoria ya que, en realidad, no le urge el dinero.

Ahora le avisé que tenía dos cajetillas de cigarrillos de mi cuota para él, porque yo no fumo…

Acaba de llegar.

 

domingo, 29 de agosto de 2021

Reuniones y decretos: la estrategia de días-canel ante la crisis


 

Durante las últimas jornadas, Díaz-Canel ha llevado a cabo una serie de visitas y reuniones que demuestran la desesperación política que acosa al régimen. Luego de una escrupulosa selección de auditorio en diferentes gremios, invita a los presentes a expresar cuáles son, según ellos, las soluciones inmediatas a implementar para salvar la crisis que atraviesa el país. Con escasas referencias veladas al levantamiento popular del 11 de julio. Por la noche en el Noticiero de Televisión Cubana (NTC), aparecen algunas opiniones críticas de ciertos participantes y, a modo de colofón, el mandatario lanza al pueblo su gastado y repetitivo discurso.

También ha derrochado calurosas horas de su tiempo en visitar localidades "conflictivas"a su poder, como el barrio La Güinera, en Arroyo Naranjo escenario emérito del 11J o San Isidro, en La Habana Vieja, enclave donde se fraguó el primer chispazo independentista de esta nueva era. Sin embargo, no son esos que vemos en el video del NTClos interlocutores en los que el titulado presidente puede hallar respuestas objetivas para satisfacer los reclamos de una nación que toca fondo. En La Güinera debió buscar al nutrido grupo de manifestantes de la fecha señalada y en San Isidro dar la cara a Luis Manuel Otero Alcántara y a Maykel Osorbo, excarcelándolos de paso.

El más interesante de esos encuentros, a mi entender, fue el intercambio con periodistas de medios informativos estatales, en el que salieron a la palestra, cual ajiaco criollo, algunas pifias, críticas e inconformidades, pero ojo, siempre dentro del marco de la "continuidad". Y particular atención me ganó el aparente reformismo de la comunicadora Cristina Escobar, que después de muchas vueltas terminó diciendo que "la prensa es una construcción de omisiones, y hay que escoger inteligentemente qué vas a poner…" ¡Bravo por Cristinita! Reafirma una vez más que hay que continuar mintiendo en la continuidad, eso sí, con mayor cautela, como si ocultar la verdad no fuera la manera más sórdida de mentir.

Sería mejor que Díaz-Canel concertara una o varias reuniones con los manifestantes del 11J que permanecen en cautiverio, reclusiones domiciliarias o multados, y preguntara cuáles fueron los motivos de sus protestas. Luego pudiera ir con su equipo multidisciplinario hasta las decenas de comunidades donde hubo manifestaciones ese día y acercarse a los que protestaron para preguntarles también. Por último, debería preguntar igualmente a aquellos que no salieron a la calle ni a protestar ni a reprimir, por las causas que llevaron a sus vecinos a un hecho sin parangón en la historia de Cuba. Para eso, presidente, no necesita invocar decretos 35 ni otra leyes mordazas.

La realidad de Cuba es palpable y agónica, pero no por el embargo norteamericano enarbolado como satánico y genocida, mientras llegan los paquetes de pollo yanqui, a precios elevados para la población. Cuba está ahogada por una pandemia in crescendo debido a la falta de recursos médicos y la mala gestión de ministros ineptos encabezados por un presidente que hace rato perdió el prestigio entre su pueblo. Cuba está hambrienta por la centralización productiva del campesinado, el monopolio estatal de la pesca y el sometimiento de toda iniciativa individual. Cuba está desengañada después del atraco financiero de la llamada tarea ordenamiento, que desvalorizó la moneda hasta cifras nunca imaginables ocho meses atrás y desvalijó los ahorros de miles de cubanos que guardaban el CUC como si fueran dólares. Cuba está despertando después de medio siglo de falsas promesas, descubiertas hoy gracias a la información de medios alternativos imposibles de acallar ni con amenazas por decreto.