viernes, 31 de mayo de 2024

Propuesta de diálogo



Cuando converso con personas conocidas o no, aún poniendo al margen nuestro derecho a la libertad, todos coincidimos en nunca haber imaginado un estado caótico como el que se vive en estos momentos.
Nos quejábamos, es cierto, de la mísera alimentación, de la escasez de agua, de la falta de medicamentos, del quiebre  del transporte; sólo los analíticos se percataban de las consecuencias que traería el desequilibrio monetario del mal llamado reordenamiento, que robó a la cara tantos años de ahorros y austeridad de los trabajadores...

Pero hasta el más necesitado mantenía en casa su hornillita eléctrica para cocinar lo que aparecía por ahí luego de agotada la cuota básica que, dicho sea de paso,  se distribuía religiosamente todos los primeros días de cada mes.
 A nadie le faltaba, aunque fuera, un ventiladorcito ruso con que refrescar un poco su cama por las noches en nuestro eterno verano.

Sin embargo, el colapso eléctrico total que está a las puertas, nos abocaría a situaciones tan extremas, que ningún analista será capaz de predecir. Los hogares con enfermos encamados o con niños pequeños; los hospitales sin recursos de urgencias; la improductividad generalizada que se sumará a todas las carencias vitales de la población, puede llevar la mendicidad extrema de muchos ciudadanos al suicidio, al asalto,  la violencia, que terminaría en el estallido social sin precedentes de una Tianamén nacional, la anarquía de Haití o, hasta quizás, un ajuste de cuenta a lo rumano.

Por eso, ante la destrucción y ruina de las estructuras del sistema de gobierno, hago un llamado a la presidencia del país para conversar con el pueblo, que es a fin de cuentas la contraparte afectada.
Este acuerdo no admitirá cómo se quedarían al frente del gobierno para solucionar los problemas, sino cómo se irían, pacíficamente, para que nosotros, el pueblo, los resolvamos.

¿Por quién doblan las campanas?


Ahora, cuando el obispo de Camagüey prohíbe al párroco de Esmeralda tocar treinta campanadas al cortar la electricidad, recuerdo aquel pasaje del evangelio en el que Jesús, acosado por los fariseos, respondió la malintencionada pregunta: "Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
Sin embargo, de poco sirvió la cautela del Maestro cuando lo llevaron ante el gobernador para que decidiera su destino: el representante de Roma, a sabiendas de la injusticia que cometía, se lavó las manos. Y así ha pasado a la historia.

Creo, obispo Willy, que no es el momento de lavarse las manos como Poncio Pilatos. Porque esa postura de fingida neutralidad de la iglesia, lejos de beneficiar a la ciudadanía que sufre los insoportables apagones, pone en peligro, incluso, la integridad física de este ejemplar sacerdote. 

Su iniciativa, tan cristiana como pacifista y justa, que debería servir de ejemplo para los extremistas de uno u otro bando, representan el clamoroso llamado de todo un pueblo adolorido en la única voz costestataria permitida: la iglesia cristiana. Y, ¿puede usted asegurarme que en esta ocasión el portavoz de Jesús no sea el padre Alberto Reyes, en su último intento por salvar a la nación cubana de un caos como el de Haití o de los gazatíes?

El compromiso de la iglesia ha de ser siempre con el pueblo que la sigue y nunca con el régimen que intenta manipularla. 
Permítase a todas las iglesias de Cuba redoblar sus campanas en representación del pueblo y luego preguntemos. La respuesta será a lo hemingwayano:
¡Están doblando por ti!

sábado, 18 de mayo de 2024

Huérfanos de hijos


Al hijo de Miguel le ha llegado el parole. Se lo puso el hermano, para él y su esposa Antonia. Ellos son dos jóvenes médicos que sólo ven futuro fuera del país, porque, según dicen, "en Cuba no vale la pena ni ser médico".
Ambos son hijos únicos, sobre todo Antonia, porque el viejo Miguel sí tiene otro, que es el que desde allá está tratando de "salvar" a su hermano. 

Miguelito promete al papá multiplicar la ayuda que reciben desde Estados Unidos. El padre asiente resignado, agacha el rostro y traga las húmedas palabras, sin mirarme a los ojos cuando lo cuenta.
Está viejo y enfermo. Vive en el quinto piso de un multifamiliar, junto a Mariza su mujer, y a su perrita Lía, una pequinesa muy simpática:
"Ella me quiere con la vida. Nada más olfatea cuando subo la escalera y ladra y salta de alegría porque yo soy lo más grande para ella", dice con un nudo en la garganta, y carga y besa con ternura a su fiel animalito.
Mariza, su mujer, no dice nada. Hay madres así, más bravas que nosotros, pues se comen la congoja en silencio, como si el dolor les supiera a manjar de fin de año. 

Pero la mamá de Antonia sí se desbocó con su hija, según Miguel comenta. "Le ha plantado la soledad en que los deja. Y le recrimina esa determinación egoísta, que se ha hecho viral en los hijos de las familias cubanas".
Y es allí donde las razones se atragantan: porque abandonar padres ancianos en este desierto lastimoso, es tan deplorable como sacrificar la vida joven bajo una esclavitud feudal dirigida por castas oligárquicas.
Lo cierto es que cuando llega una parole, es como haber ganado la lotería. La aspiración del cubano de hoy ha trastocado por completo los niveles morales de una lógica responsabilidad familiar, pues se considera premio esta deportación enmascarada.
La razón, no sé quienes la tengan, pero la culpabilidad de esta crisis humanista que desintegra a la nación cubana, está clarísima y lista para ser escrita en los libros de historia.


BENDITAS SEAN LAS MADRES

Cuando alguien me pregunta por qué soy feminista, siempre tengo muchas razones que exponer, pero la principal de todas es que los primeros nueve meses de mi existencia estuve dentro del vientre de una mujer. Y por si fuera poco, luego de haberme alimentado allá dentro con su savia, continué haciéndolo desde la lactancia hasta siempre. 

Mujer es la maravilla de Dios. Y es que mujer, además de madre, también representa la belleza física suprema, la ternura mayor, la generosidad desbordada del género humano. Nuestras mujeres son, en la vorágine del mundo, la fragancia de una flor en medio de la selva y el pantano. 

Cuando una mujer se percata que ha concebido una criatura en su vientre, siente que ese pedazo es suyo y nada ni nadie puede arrebatárselo. Entonces se sacraliza y se convierte en madre. 

¿Cuál de nosotros, enfermo, habría preferido otra compañía que la de nuestra madre en la cabecera? ¿Quién de nosotros sería capaz de confesar el más comprometedor de los secretos a otros oídos que no sean los de nuestra progenitora? ¿Qué madre dudará donar un órgano de su cuerpo, incluso el corazón, para salvar la vida de su hijo? 

Y en cuestión de política, si los gobiernos estuvieran dirigidos por mujeres, quizás hubiera más espacios para el diálogo y el entendimiento, menos encarcelamientos injustos y, por supuesto, menos guerras, pues las mujeres aquilatan como suyo el dolor ajeno y se negarían a propiciar que otras madres pierdan a sus hijos. 

Por eso celebramos el día de hoy a todas las madres del mundo, pero sobre todo a aquellas que en Cuba padecen por sus hijos en el presidio político. Benditas sean.

CUBA: ENTRE EL APAGÓN Y EL ESTALLIDO

A los problemas con el agua, el transporte, los medicamentos y la alimentación en Cuba pueden sobrevivir quienes reciben dinero desde el exterior o mantienen negocios particulares. 

Sin embargo, la falta de electricidad es punto y aparte a la hora de buscar alternativas de escape al desmoronamiento social que se está viviendo. Los apagones detienen o desajustan el desarrollo cotidiano, desde la educación y la salud públicas, hasta los pequeños negocios, afectando a todos independientemente de la fuente de supervivencia de cada cual. 

El fallo eléctrico no se resuelve con dinero, ni se compra en Revolico, ni se le escamotea al cliente necesitado. El apagón pega fuertemente a la población de a pie, y el régimen, temeroso del inminente estallido social, se cuida de no exportar demasiado el problema a La Habana. 

No obstante, el problema persiste: el estado no tiene cómo resolver esta situación ni a corto ni a mediano plazo, porque la infraestructura de generación eléctrica en Cuba necesita una inversión millonaria y Cuba no tiene a quien pedirlo. 

El propio Díaz-Canel, de vuelta de su viajecito a Rusia, aceptó que vivimos una situación de "emergencia energética". Mientras tanto, el país se derrumba... 

¿Será que otro 11 de julio está a la puerta?

ÁNGELES

María Isabel, mi vecina de enfrente, iba todos los veranos a España junto a su esposo Paco y regresaba con el dinero suficiente para un nivel de vida imposible de alcanzar en Cuba sin ese sacrificio. 

Pero esta vez Paco se fue solo. Ella ha preferido cuidar de su progenitor octogenario. Para María Isabel no hay oferta económica en el mundo capaz de hacerla abandonar su condición de hija. 

En el edificio aledaño a mi casa vive la doctora Elizabeth. Cuando sus padres, ya muy ancianitos no podían estar solos, los trasladó a su estrecho apartamento y permitió a otro familiar quedarse con la casa de los viejos. Más importante que heredar una vivienda es para ella el cuido de quienes le dieron la existencia. 

Allá por el reparto La Vigía vive la doctora Noris, la oftalmóloga que me atiende, hija de quien fuera mi maestro, que acaba de cumplir 101 años. Hay que visitar esa casa y adentrarse en su manejo para darse cuenta del sacrificio de esta mujer que, luego de cumplir con su trabajo, dedica con esmero y ternura el resto de su tiempo a atender a su padre. 

Escribo esto porque las excepciones llaman más al análisis que la generalidad del entorno. Y en la difícil temática de los tantos viejecitos que padecen abandono por la emigración en Cuba, es bueno señalar, aunque a muchos les duela, que la ancianidad en mi país sufre sus peores momentos. 

Tengo otros vecinos octogenarios, acaso tan necesitados o más que estos, que bendicen el nombre de sus hijos cuando les mandan desde allá las remesas para sobrevivir. Son incapaces de quejarse y, por el contrario, se muestran satisfechos de la ayuda que reciben, aunque su corazón se deshaga en pedazos, añorando la mano que acaricia la frente, los labios que besan la mejilla, la mirada que aupa el espíritu. 

Y yo que he sido tan escéptico ya no dudo que los ángeles existan, porque cuando miro a profundidad a estas tres amigas que tanto aprecio —quizás sea una ilusión óptica por las cataratas que padezco— les veo detrás de sus espaldas algo así como el aletear de las palomas.

domingo, 28 de abril de 2024

OTRO DE LOS OLVIDADOS


En Camagüey, muy pocos se percatan al cruzar por la calle Astilleros, de un anciano raído por la vida y las dificultades, sentado en algún quicio en la acera de enfrente o a la salida de su casa, con ropas poco elegantes y en chancletas, que saca bocanadas a un cabo de tabaco. 

Su modesta vivienda, a la que accede por un pasillo estrecho —acaso la más pobre de la calle— la comparte con todo un familión de hijos, de nietos y Julia su esposa de años, tan anciana como él. 

Este hombre es Félix Londres Rodríguez, de 93 años, natural de Baracoa, excapitán retirado de la columna 18 del Segundo Frente Oriental del Ejército Rebelde, comandada por Félix Pena. Descendiente de emigrantes jamaicanos, es un anciano humilde, simpático y conversador, que siente placer en contarme su historia: 

"Comencé en los grupitos de Acción y Sabotaje que operaban en Baracoa, Moa y otros lugares. Pero cuando mataron a Frank País tuve que alzarme. 

"En la columna del comandante Félix Pena alcancé los grados de primer teniente. Él era un jefe muy justo y bueno con la tropa; pero tuvo no sé qué problema con Fidel sobre unos aviadores que él absolvió en un juicio, y después de la discusión y esas cosas, me contaron, salió de la reunión, se bebió una cerveza y se metió un pistoletazo. Ya del comandante Félix Pena nadie se acuerda, ni nadie lo menciona". 

Después del triunfo y su comandante fallecido, Félix Londres vino para Camagüey con grados de capitán. En 1964 se incorporó a la agricultura como machetero durante 12 zafras. Luego trabajó de custodio en un taller agropecuario hasta que, "cuando la escoria" —así llama él a la crisis de la embajada del Perú—, lo jubilaron con 118 pesos. 

Su retiro actual es de 3000 pesos, algo menos de 10 dólares al mes. Sin embargo, no se queja; soporta con estoicismo su miseria en ese limbo de resignación perpetua que envuelve todavía a millones de cubanos. Y si alguien le pregunta responde: 

"Aquí me ves, sentado, a la espera de tiempos mejores".

MEROLICOS

 

Recuerdo cuando allá por los años ochenta se hizo muy popular una telenovela mexicana: Gotita de gente. Y gracias a ella el pueblo de Cuba adoptó un vocablo azteca hasta entonces desconocido: merolico. 

Aquella novela convirtió el término despectivo en algo hasta gracioso para los cubanos. A todo el que hacía negocios, calificábamos de merolicos. Tanto es así que hoy, sin miedo al calificativo, Cuba es un país de merolicos. 

¿Y de qué manera puede una ciudadanía escapar de esa condición para la sobrevivencia, cuando todos los caminos de grandes proyectos hacia el futuro se le cierran? 

Las calles de mi Camagüey —y supongo que de toda Cuba— están saturadas de vendedores callejeros en bicicletas, en carretillas, en pequeños timbiriches de comida rápida o sentados en la acera, con alguna bisutería entre las manos. 

¿Por qué sucede eso? ¿ Por qué mi pueblo se ha convertido en merolico? Sólo a un iluso se le ocurriría pensar que se debe a la telenovela mexicana. 

La razón radica en una frase dicha y repetida hasta el cansancio por Raúl Castro: "En Cuba nadie puede hacerse rico". 

El monopolio del poder y la propiedad en nuestro país castró por completo la posibilidad de ciudadanas y ciudadanos emprendedores con sueños de progreso, al punto de negarle a todo particular la iniciativa propia en los negocios. 

El campesino tiene que rendir sus producciones al estado a precios irrisorios, pues hasta sacrificar una de sus vacas puede llevarlo a cumplir varios años de cárcel. Pescar en nuestros mares y disponer de su captura es un delito tan punible que puede acarrear consecuencias similares. En el ámbito artesanal, sólo están permitidos algunos remendones, porque crear empresas privadas de medianas producciones es imposible sin la intervención del estado. 

Y esa es la gran razón del por qué el pueblo de Cuba no produce, de por qué el meroliqueo y de aun otros caminos mucho más oscuros que corroen a nuestra sociedad, como la proliferación de la estafa, los
asaltos en la calle, o el robo en nuestros hogares. 

Esa también es una de las causas del por qué Cuba se desintegra con éxodos masivos, sobre todo de jóvenes, que buscan alcanzar sus añoranzas en otras tierras del mundo. 

Tropiezos políticos de la izquierda en Sudamérica


La izquierda latinoamericana, como boxeador que retrocede hasta la esquina del ring a base de fuertes derechazos al mentón, acude a todo para evitar el knockout.
Esta semana nos sorprenden novedades noticiosas de primera plana, como es la investigación fiscal de los Rolexs de Dina Boluarte en el Perú, con que sus enemigos pretenden desacreditarla por corrupción, quizás en venganza de haber dado un giro político a la derecha a su gobierno. Sólo imaginemos por un momento que en Cuba pudiéramos investigar, llevar a tribunales, destituir y poner en prisión a dirigentes que lleven Rolexs en sus muñecas, ¿hasta dónde llegaría la bacancia en la dirigencia?

La oposición socialista de Argentina pretendió tomar las sedes de instituciones del gobierno en nombre de los defenestrados por la "motosierra" de Javier Milei. Pero tampoco le ha salido bien el proyecto, porque las autoridades no lo permitieron con firmeza, aunque siempre dentro del marco de la ley.
¿ De qué se quejan estos izquierdistas, cuando en los países de su eje no se permite siquiera al que se manifiesta tomar el banquillo de un parque; por el contrario, algunos días después de las protestas, gracias a los mismos videos que aparecen en las redes, toman prisioneros uno por uno a los principales manifestantes?
En Argentina La Libertad Avanza contra viento y marea.

El último puñetazo derechista al sur del continente lo pegó el reciente allanamiento de la embajada mexicana en Quito para capturar al ex vicepresidente Jorge Glas, refugiado allí con el propósito de evadir los cargos de delitos que pesan sobre él.
Y si bien es cierto que las embajadas deben ser sitios inviolables en cualquier lugar del mundo donde se encuentren, también es una verdad irrebatible que el presidente López Obrador se inmiscuye sin ningún derecho ni reparo en los asuntos políticos de sus vecinos al otorgar asilo político a delincuentes convictos; por lo cual Noboa ha determinado, que la única manera de equilibrar estos comportamientos diplomáticos indebidos, es tomar las mismas iniciativas que ellos utilizan en sus regímenes de izquierda. 
El caso sin precedentes de allanamientos diplomáticos en América Latina no es este último: sucedió en la Habana cuando en 1981 la embajada de Ecuador en Cuba resultó tomada por la fuerza militarmente para llevarse detenidos algunos ciudadanos que se habían refugiado allí como perseguidos políticos. Se dice, incluso, que hasta el presidente de Cuba se personó en el lugar; sin embargo, López Obrador no hace mención de este acontecimiento.

De maduro ni hablar. Ha tenido que encarcelar hasta uno de sus mejores cómplices con la pretensión de dar una imagen de justicia en su gobierno: está sobre la lona y el conteo le está llegando a diez.

Día mundial de la conciencia


Desde hace 4 años se celebra cada cinco de abril el Día Mundial de la Conciencia. Es otro esfuerzo más de las Naciones Unidas por hacernos entender que el camino de la humanidad tiene hoy escollos muy peligrosos.
Sietemil millones de personas exacerban hoy la capacidad habitacional del planeta azul, no sólo por una elevada superpoblación mal distribuida, sino por la falta de concientización humana, quizás debido a la herencia individualista que arrastramos por milenios desde los primeros neardentales y cromañones.
Contrario a lo que dicen, los gobiernos no toman conciencia de la irreversibilidad del cambio climático y se continúa emitiendo a la atmósfera el veneno de los combustibles fósiles, bajo el pretexto de que no hacerlo detendría el desarrollo de la civilización; se talan los bosques indiscriminadamente en busca de riqueza económica y se ignora que sean la principal fuente del oxígeno vital; se contaminan las pocas reservas de agua dulce por la desidia y despreocupación, cuando apenas ya alcanzan para lo imprescindible...

Y luego las ambiciones de poder que proliferan en guerras nocivas y absurdas; porque a despecho de vivir un momento culminante de supuesta civilización y cultura, los hombres se matan entre sí, sin cuestionarse por qué obedecen la ambición ajena.
Y es allí donde encuentro el mayor caudal de estupidez humana y el por qué de la promulgación del Día de la Conciencia.
¿Por qué las guerras?¿A quiénes beneficia? Incluso para quienes luchan por la libertad, la justicia y la democracia, puedo responder que no es preciso la violencia. Mahatma Gandhi liberó a la India del dominio inglés sin matar a nadie. Martin Luther King consiguió el fin de la segregación de su raza, sin causar daño a sus opresores. Nelson Mandela obtuvo resultados similares en Sudáfrica desde su postulado pacifico.
Por eso el Día de la Conciencia es tan importante para nosotros los cubanos. Cuando todos sepamos el insuperable valor de actuar de acuerdo con nosotros mismos y pongamos a un lado el fingimiento y la hipocresía, sepamos expresar con valor nuestros criterios y enfrentemos de una vez todo aquello que nos obligaba a fingir, los que hoy nos gobiernan y subyugan, tendrán que abrirnos puertas y desaparecer de la escena política del país.

domingo, 31 de marzo de 2024

Semana Santa


Según el Concilio de Nicea, allá por el año 325 de nuestra era, la Iglesia Católica acordó celebrar La Pascua el primer domingo de luna llena luego del primer equinoccio del año. Este es el porqué la Semana Santa no tiene fecha determinada en el calendario.
Desde entonces se discute, incluso entre los obispos reunidos allí por aquella fecha, la divinidad de Jesucristo. Y gracias a esa asamblea, auspiciada por el emperador Constantino, la figura de Jesús tomó el carácter divino que llega hasta nuestros días.

Así el cristianismo fue creciendo y diseminándose por todo el mundo, con su doctrina de amor y de concordia, sirviéndole de freno a esa maldad genérica del ser humano con el ejemplo de aquel hombre que se dejó crucificar en pago a la bondad de su doctrina.
Sin embargo, nunca han faltado detractores; su fe se fraccionó y surgieron diferentes tipos de cristianos, incluyendo aquellos que asesinaron en su nombre y los que niegan rotundamente su postulado, sin tener en cuenta que, aún siendo falso, hay mentiras de amor tan generosas, tan llenas de piedad y de ternura, que merecen ser respetadas.

En Cuba está el ejemplo: antes de la revolución nuestro pueblo era muy cristiano. Y ser cristiano es no mentir, es no robar, es no matar; es amar incluso a aquellos que nos causan daño. Y así se nos enseñaba en las escuelas.
Pero el pueblo cubano prefirió a otro profeta y otro sermón desde la montaña, desde donde ese falso predicador prometió lo que nunca cumpliría; sembró el ateísmo, cerró iglesias y expulsó sacerdotes para solamente él sentirse adorado; entonces tomó lo que no era suyo, fusiló a sus oponentes y creó un enemigo a quien echar la culpa de sus fracasos.

Hoy el pueblo de Cuba llora y lamenta y ruegua a los pies de la Cruz que representa al Hijo del Hombre, se le perdone el inmenso pecado de su infidelidad.

viernes, 29 de marzo de 2024

LA TERNURA DE DIOS

 

Raúl Alejandro González Hernández es un joven proveniente del oriente cubano, que vino hace muy poco para Camagüey con su esposa Marianela, y Camila, su pequeña de cinco años. Su profesión: barbero. Uno de los oficios más requeridos en una sociedad que obvia los servicios públicos honrados, por la escasa remuneración que representan. 

Él sabe muy bien que para llevar una libra de carne a la mesa de su casa, tiene que pasar por su sillón media docena de usuarios; que corre el riesgo de los inspectores —muchos de ellos inescrupulosos sobornadores— y el insoslayable pago de alquiler del salón en que trabaja. 

Pero Alejandro quiere salir adelante. Locuaz y sonriente mantiene casi siempre su local nutrido de clientes y, como es natural en todas las barberías del mundo, se escuchan relatos increíbles, las anécdotas más secretas del barrio, así como la temperatura política de la población. 

Hace algunos días Alejandro descubrió en Facebook consumidores generosos que, en otros países, al liquidar su cuenta en restaurantes y cafeterías, "dejan colgando" un café, una merienda o una ración de alimentos para el más necesitado que llegue después y no tenga con qué pagarla. Y me soltó con sonrisa inocente: 

—Yo quiero hacer lo mismo una vez por semana. Ayúdame a encontrar entre los alcohólicos que deambulan por aquí, o los buscadores del basurero de la esquina, para hacerles un pelado gratis. 

Y así lo hicimos, aunque los beneficiarios de este proyecto no logran entender todavía, y hasta sospechan que hay algo de maldad detrás de esto, cuando se le propone. 

—Alejandro —le dije mirándolo a los ojos, que es la manera más efectiva de obtener la verdad—, ¿por qué haces esto, en medio de la lucha diaria para solventar apenas las necesidades básicas de tu familia? 

Y me respondió con su sonreir de siempre: 

—Porque al despertar por la mañana recuerdo el rostro agradecido del mendigo y siento la ternura de Dios. 

MENSAJE

Señor Miguel Díaz-Canel Bermúdez: 

Doy por entendido que su llamado del 18 de marzo para conversar con el pueblo, sea el último recurso a utilizar en vista a resolver de manera pacífica la multitud de problemas que aplastan a los habitantes de la isla. Esta vez no dio usted la orden de combate, como el 11 de julio de 2021, cuando lanzó sus huestes represivas a la población indefensa y llevó a la cárcel a más de un millar de cubanos. 

Sin embargo, vale la pena profundizar en este intento pacificador suyo, no sea que, como hemos sufrido durante más de seis décadas, donde nos dijo "digo" nos salga con "Diego" y añada otro eslabón más a la interminable cadena de mentiras y de engaños. 

Señor Díaz-Canel, si verdaderamente usted desea una solución real y duradera para este pueblo que, parecido a un volcán, manifiesta una erupción catastrófica en ciernes, su diálogo deberá tener como premisas la urgencia, la seriedad y la transparencia. Nunca otro circo con ancianitas ignorantes que se erizan y ven en usted un enviado de su dios, sino con la oposición interna que, a despecho de haberla negado durante 65 años, existe, prolifera y tiene proyectos pacíficos y viables que resolverían no sólo la falta de abastecimientos y logística, sino el principal problema de todos: la libertad. 

Tampoco puede suscribirse un acuerdo justo mientras su régimen mantenga presos políticos en el país, la libertad de prensa sea perseguida y no se reconozca oficialmente una oposición que es, en primera instancia, la otra parte con la que debería dialogar. 

Cuba tiene hoy —aún excluyendo a hijos dignos e ilustres que permanecen en el exilio y que, por supuesto, usted negará el diálogo— intelectuales de la talla del padre Alberto Reyes, Dagoberto Valdés, Alina Bárbara López Hernández y muchos otros, dispuestos a allanar el camino del entendimiento. 

sábado, 16 de marzo de 2024

Las plagas de Cuba


En Cuba las plagas no han dejado de azotar al pueblo desde los mismos comienzos de la revolución. Y lo peor: se especula que fueron prescritas por el diablo.

Las primeras de todas fueron las mentiras y el engaño, al prometernos libertad y prosperidad infinitas, adiós a las armas, y la creación de un hombre nuevo que convertiría a Cuba en faro de América y del mundo.
Y es, precisamente en la primera década de este gobierno, cuando se eliminan por completo la libertad de expresión, la libertad de prensa, y se tornan rutinarios los fusilamientos y las grandes condenas carcelarias contra la disidencia.

Paralelo a esto se llevaba a cabo la aniquilación total de la propiedad privada, comenzando por las grandes compañías extranjeras que consolidaron la industrialización del país, luego la intervención de capitales autóctonos con sus grandes y pequeños comercios, y por último la confiscación de, hasta la tijera y el peine del barbero y el cajón del limpiabotas ambulante.

Esa defenestración social de hasta el más pobre de los negocios privados, fue tildada de burguesía criolla; y en paralelo se crearon los campos de las UMAP en los que recluían por la fuerza a religiosos, homosexuales y opositores.
Esta represión desató la plaga del éxodo y se marcharon del país no sólo los "siquitrillados", sino los más profesionales y emprendedores, creando un vacío en el arte la educación y la intelectualidad que nunca más volvió a recuperarse.

Y Cuba se prendió de la teta soviética durante más de un cuarto de siglo. Nos convertimos en una sociedad parásito y aprendimos a vivir del cuento sin trabajar.
Agotada ésta apareció Chávez y degustamos Venezuela hasta dejarla en ruinas. Y de entonces acá ambas repúblicas, se discuten el primer lugar en la miseria de latinoamérica.

El éxodo masivo retomó y superó sin precedentes los lugares históricos, ocasionando estas últimas plagas: escasez y subida de precio de combustible, reduciendo al mínimo la movilidad del transporte; escasez de medicamentos que pone en riesgo la vida de la población sobre todo de ancianos con enfermedades crónicas; la escasez de agua, causa directa de la insalubridad; reducción, retraso y fallo de la canasta básica y su imprescindible bolita de pan diaria, único alimento que llevan al estómago los miles de mendigos callejeros que deambulan por las calles.

Por último, la plaga de apagones que, según el criterio de los especialistas, no tendrán solución a corto plazo. La solución, creo yo, está en abrir las aguas del Mar Caribe, no para que escape el sufrido pueblo cubano, sino para mostrar el camino a los perpetuadores de estas plagas.

domingo, 10 de marzo de 2024

MUJER CUBANA

 
Recuerdo que, cuando yo era un parvulito melindroso, me reía de mamá sentada frente a mí, casi queriéndome empujar el plato de comida por la boca, mientras le escuchaba decir en ruego: 

—Toma, mijo, que lo que tú tragas es a mí a quien alimenta. 

Y yo me carcajeaba ante tal mentira. 

Muchos años después, cuando mi niña melindrosa se negaba a tomar bocado fue que comprendí la veracidad de sus palabras. Y esa, la cualidad de madre, es sólo una de las tantas facetas que muestran la superioridad de la mujer. 

Dios la creó más delicada: con la piel más tersa, con la voz más dulce, con los besos más húmedos... ¿Qué hombre supera a la mujer en el momento de entregar un órgano de su cuerpo para salvar a un hijo, en vestir la bandera de la patria para llamar al tirano por su nombre, en acompañar como guerrera el eterno batallar por la justicia? 

Sin embargo, y a pesar de la cacareada igualdad de la mujer en Cuba, nada está más lejos de la verdad. No existe una ley que las proteja de los acosos de la calle o de la violencia machista, razón principal de los feminicidios. 

En materia de economía, nuestras profesionales, sobre todo en educación y salud, perciben salarios ridículos a despecho de sus estudios y sus títulos. 

La mujer cubana soporta hoy, como nunca antes, la ruptura familiar por el éxodo de los más allegados a su sangre. 

Pero las más desdichadas de todas son aquellas que padecen encarcelamientos injustos por razones políticas, mientras los dirigentes del país hacen oídos sordos a los reclamos del mundo civilizado. 

Por eso hoy toma especial vigencia aquella sentencia del Apóstol: "hay tanta bondad en las almas de las mujeres que, aun luego de engañadas, de desesperanzadas, de encallecidas, dan perfume".

VALORES

Ayer, uno de los equipos electrónicos de mi casa presentó problemas y tuve necesidad de buscar a un especialista para que lo arreglara. Cuando di con el hombre se quedó mirándome unos segundos, pero no dijo nada. Dejé el equipo en su oficina y cuando fui a buscarlo hoy, ya compuesto, se negó rotundamente a cobrar su trabajo. 

—Al menos permítame una propina—, le dije.
—No amigo mío —me respondió. Usted me ha pagado, y mucho, al tomar mi voz y decir en público lo que yo no he tenido valor de expresar. 

Unas horas después, cuando fui a la bodega a buscar el pan —que por fortuna, vino hoy— con este asunto de la libreta nueva, el joven dependiente se equivocó y me echó una bolita de más. Al devolverla, como es natural en cualquier lugar del mundo, el muchacho expedidor quedó pasmado ante mi actitud y al reaccionar sonrió como el que mira un bicho raro. 

Hace solo minutos, escuché el pregonar de un vendedor de papas en bicicleta. Salí a su encuentro con una jabita de nylon y mi pequeña pesa electrónica en las manos. 

—¿A cómo es la libra?
—A 200.
—Dame una, pero yo rectifico con mi pesa, porque ayer otro vendedor callejero nos estafó con su pesa adulterada. 

El carretillero no me puso objeción y hasta me permitió escoger las papas. Al ver que estaban sanas y grandes, eché en la jabita hasta pesar dos libras. Le di un billete de 200 y subí a mi casa, que fue allí cuando me percaté de haberle pagado sólo una libra. Acto seguido, corro a mi cartera y logro alcanzarlo cuando ya se marchaba: 

—Mira, yo te pagué una libra pero tomé dos —le dije alcanzándole el resto del dinero que faltaba. 

El carretillero quedó estático ante mí, mirándome desde la cabeza hasta los pies, con el embobamiento de quien acaba de avistar un marciano. 

Actitudes como estas, que encajan dentro de la normalidad de una sociedad civilizada y culta, resultan extrañas en la nuestra. Y así es Cuba hoy: en la que un acto de honradez sorprende más que un acto delictivo. Esa no es la nación que soñamos dejar establecida a nuestros hijos, porque los valores humanos serán mucho más difíciles de recuperar que la economía y la justicia.

Cuidaos de los idus de marzo


Para marzo se pronostican y hasta se anuncian grandes cambios.
Del lado de allá, por la televisión se advierten próximas restricciones adicionadas a las ya existentes, sobre todo en suministros alimentarios. Aunque, como es natural, echando la principal culpabilidad al "bloqueo".

Del lado de acá las personas especulan síntomas aún peores y hasta lo expresan en voz alta:
-¡Esto no lo habíamos visto nunca antes! ¡Tenemos hambre; el dinero no alcanza! ¿Qué piensan con este pueblo...?- casi gritó en la cola del pan una viejecita humilde en clara referencia a quienes dirigen el país; y comenzó el cuchicheo bajito de los presentes, sin que alguien le saliera al paso como le está orientado hacer a un "buen revolucionario".

Porque en realidad la situación es alarmante y no se vislumbran soluciones a una crisis generalizada que comienza en el desabastecimiento de la alimentación y medicamentos por medios estatales, con su proyectado paquetazo de excesivos precios; continúa con el deterioro de las infraestructuras habitacionales y de transporte; socava instituciones tan básicas como la salud y la educación, y termina con apagones continuos varias veces al día, sin un proyecto de solución creíble.

La miseria se generaliza en la multiplicación de los mendigos callejeros que morirán de hambre; los servicios funerarios no cuentan con un mínimo de respeto a la dignidad del fallecido, que se le vela a oscuras en el cubículo de la funeraria durante las horas de apagón y espera en cola por el único carro que lo conduce al camposanto a la hora del sepelio, porque hasta el crematorio permanece cerrado.

Para colofón, la delincuencia se generaliza y abarca, desde los vendedores ambulantes que pululan y estafan a diario por las calles, hasta los que asaltan y apuñalan y matan por robar un celular o una motorína.

«Los idus de marzo ya han llegado»; dijo el César en tono burlón al vidente que lo había advertido del peligro cuando iba de camino hacia el Senado; y el vidente respondió compasivo: «Sí, pero aún no han concluido».
 Unas horas después Julio César caía apuñalado por quienes hasta el día anterior lo defendieron... 
Y en el avión presidencial no caben tantas personas.

martes, 27 de febrero de 2024

LAS RECETAS DEL ABSURDO

 
Me asusta vivir en un país donde los que maldirigen lanzan públicamente disparates que sólo se les ocurrirían a personas dementes. En el desesperado esfuerzo por ocultar el hambre que padece este pueblo, el más veterano de nuestros "históricos" aseguró que un avestruz ofrece mayor productividad que una vaca, porque esta pare al año sólo un ternero y aquella incuba varios huevos en el mismo periodo. 

El recién defenestrado ministro de la Industria Alimentaria, sugirió el consumo de tripas de gallina. Otro cuadro de la nomenclatura orientó que hiciéramos un hueco en los patios de nuestras viviendas y lo llenáramos de agua para criar peces, porque de esta manera resolveríamos la necesidad de pescado en la isla. 

Desde el limón como base universal hasta la cáscara de papa, la lista es tan absurda como interminable. 

Ante tales grotescos, quisiera preguntar: ¿dónde ha implementado aquel histórico su cría de avestruces y cuáles son los platos favoritos en su dieta? ¿con qué aliña los espaguetis de tripas de gallina el exministro de la alimentaria en su casa? ¿cuántas raciones ofrece a la familia del alto funcionario su estanque de tilapias en el charquito del patio? ¿entre Frei Betto y Díaz-Canel prepararán una fritanga de cáscaras al limón? 

No se molesten en contestar. La solución alimentaria de este pueblo es mucho más sencilla de como nos la hacen suponer: abrir la economía con absoluta libertad de comercio a los productores, sin entrometimiento estatal; eliminar esos organismos que manipulan la agricultura con su monopolio —como Acopio— y las entidades pesqueras que frenan la explotación de nuestros mares y lagos. 

Aun mejor sería, paralelamente a la solución del problema alimentario, para reducir la inflación y dar mejor sentido a la moneda nacional, erradicar todas las asociaciones parásitas de la propaganda política que, a la vez de consumir salarios ociosos, castran la creatividad y persiguen el trabajo individual. En fin, el éxito estaría en incentivar a todo el que produce, en vez de acosarlo con inspecciones y decretos, o tratar de engañar al pueblo con recetas del absurdo.

SAN VALENTÍN

El 14 de febrero es una fecha insoslayable, como el día de los Reyes Magos o el día de las madres. Es el día de San Valentín o de los enamorados, aunque también se le llama actualmente del amor y la amistad. Y no está mal dedicar un día del año al sagrado concepto de la amistad. Pero sucede que los orígenes de esta celebración tienen sus raíces en la historia de un mártir católico que, desoyendo la orden de prohibir el matrimonio bajo votos cristianos en la Roma imperial, casaba a los jóvenes en secreto. Por su desacato y su fidelidad al amor, fue ejecutado. 

Recuerdo cómo celebrábamos esta fecha cuando era pequeño, antes de la llegada del socialismo a Cuba. Los comercios estaban colmados de regalos alegóricos al amor de pareja: postales con frases y tiernas imágenes, cajitas con bombones de chocolate, ramilletes de flores con sus tarjetas para la dedicatoria, cristalería de corazones enlazados y tantas cosas más... 

Ese día era el propicio para pedir la mano de la novia y entregar los anillos de compromiso. También era ideal aquella fecha para celebrar el matrimonio, casi siempre por la iglesia; para que el esposo sacara a la esposa amada, elegantemente vestidos los dos, a cenar en un acogedor restaurante o realizar un paseo de esparcimiento, proyectado con anterioridad a un sitio determinado. 

En el campo, nuestros guajiritos quizás desconocían el origen de la festividad, pero iban vestidos "de domingo" a visitar temprano a sus muchachas y les llevaban como presente prendas de vestir, flores y un paquetazo de cariño que se les desbordaba por los ojos. Quizás no se casaban por la iglesia y hasta esquivaban el notario, pero raptaban a la novia la noche de esa fecha, para años después decirle a sus muchachos otro 14 de febrero: 

—Un día como hoy tu madre y yo nos casamos.

EL NUEVO ANTAGONISMO

Este mes se cumplirán dos años desde que Rusia, el país con mayor arsenal nuclear del planeta, invadió a Ucrania para arrebatarle un pedazo más de su territorio. Hasta Putin pensó que la llamada "operación militar especial" duraría, si acaso, una semana, y que el mundo permanecería indiferente, como cuando años atrás arrebató a los ucranianos la península de Crimea. 

Pero esta vez no fue así, porque las democracias occidentales se alinearon con Ucrania y cooperan en la defensa del territorio más oriental de esa nación. El saldo de muertos, hasta ahora, aunque impreciso, se sitúa por encima de los 400 mil soldados entre ambos bandos y más de 10 mil civiles, según informes recientes de Naciones Unidas. 

A este lamentable conflicto, el 2023 añadió otra escalada de violencia en la añeja disputa por la franja de Gaza, cuando el grupo terrorista Hamás atacó una celebración del pueblo israelí. Los muertos, desde entonces y luego de una implacable contraofensiva de Israel, suman más de 20 mil. 

De este lado del mundo, los últimos sucesos de Ecuador ponen sobre el tapete la realidad de un conflicto que involucra a muchos otros países. Porque ya no es Putin y sus ambiciones hegemónicas, ni la vieja pugna entre judíos y palestinos, ahora también es la lucha abierta entre las bandas de narcotraficantes y los gobiernos. Es la guerra de la ambición y el odio contra la estabilidad en el mundo; del desorden contra la institucionalidad. 

Ya no se trata de izquierda contra derecha, sino del despotismo y la violencia contra la democracia y la paz. Este es el nuevo antagonismo que hace iguales a Putin, Hamás o cualquier narco sobre la tierra. En Cuba, donde seguimos padeciendo el lado oscuro de la antigua división política, ya nos lo había advertido, con su luz, el Apóstol: "Los hombres van en dos bandos: los que aman y construyen y los que destruyen y odian".